En el futuro, los smartphones integrarán pantallas flexibles, aplicaciones de realidad aumentada súper-avanzada, sensores biométricos y de movimiento, comunicaciones unificadas ultrarrápidas... Samsung ha dado el primer paso lanzando el primer móvil con una ligera forma curva.

Se llama Samsung Galaxy Round y es el primer smartphone del mercado con pantalla curva (pero no flexible). Llegará mañana a las tiendas de Corea del Sur por la friolera de 740 euros al cambio. Tiene una pantalla de 5,7 pulgadas (igual que el Galaxy Note 3), Android 4.3, cámaras delantera y trasera, un peso de 154 gramos y (esto es más interesante) procesador de cuatro núcleos y 2,3 Ghz.

¿Qué para qué sirve tener un móvil con pantalla curva? Pues para bien poco, sobre todo porque su precio es superior al de otros terminales con funcionalidades similares. A unos pocos, quizás, les resulte más cómodo el formato cóncavo para llevarlo en el bolsillo. Pero, sobre todo, será un terminal que triunfe entre los llamados early-adopters, ese colectivo minoritario apasionado por las nuevas tecnologías al que le gusta estar siempre a la última.

Negocio debe de haber, porque LG Electronics pronto presentará el suyo propio, aunque ningún analista se atreve, por ahora, a hacer predicciones.

¿Qué será lo próximo?

El verdadero interés del Galaxy Round reside en lo que vendrá después. La empresa asiática ha dicho ya que se trata de un paso previo a las pantallas flexibles que se podrán plegar, doblar, enrollar? Hay muchos fabricantes trabajando en esta línea en sus departamentos de I+D (por ejemplo HP, que es muy fuerte en PC), pero, según dicen, la tecnología no está lista aún para ser comercializada de un modo mediamente sostenible.

En el último CES de Las Vegas, la macroferia tecnológica que reúne a más de 100.000 personas cada enero en la ciudad, pudieron verse propuestas interesantes. Por ejemplo, Plastic Logic, una empresa que fabrica papel digital flexible de tinta electrónica. O Youm, una pantalla OLED flexible que podía doblarse de cualquier forma.  En esta foto puede verse un prototipo, también de Samsung.

Móvil con pantalla flexible

Esta tecnología tiene un potencial inmenso, por ejemplo para la educación. Una pantalla flexible necesariamente no puede ser de cristal y, por lo tanto, podría ser casi irrompible. Aunque en cristal, hay que reconocer que se han producido bastantes avances en este sentido. Salvando el caso perdido del iPhone (a quién no se le ha roto la pantalla del iPhone), marcas como Sony Mobile apuestan por incorporar pantallas resistentes a los golpes (lo he comprobado. Y repetidamente).

Además, las pantallas flexibles son más finas que las actuales, lo que permite jugar más con el diseño. En el caso del Samsung Galaxy Curve, su grosor es de 7,9 mm., frente a los 8,3 mm. del Galaxyy Note 3.