Antes de adentrarnos en el significado de la NanoSim, cabe remontarse al inicio y analizar el concepto en sí de la “tarjeta SIM”. Esta tarjeta se ubica en el interior de cualquier teléfono con la finalidad de asociar el dispositivo al operador de telefonía contratado, el cual suministra desde el contrato de llamadas hasta los datos de itinerancia en Internet. Sin embargo, durante los últimos años la tarjeta SIM convencional ha desplegado diferentes posibilidades y formatos que van desde la famosa MicroSIM a la SIM convencional o la eSIM (la conocida como tarjeta virtual, ya que integra el chip en el propio hardware del móvil), pasando por la NanoSim.

En concreto, esta última se trata de una tarjeta que supone en sí una evolución de la clásica tarjeta SIM, reinventado el tamaño original de esta (15x12 milímetros) a 12x9 milímetros (un 30% más pequeña) además de ser más delgadas (entre 0.76 a 0.646 milímetros). El objetivo de esta reducción no es otro que permitir un mayor espacio al hardware del teléfono al mismo tiempo que mantiene un tamaño externo estándar pero su interior y componentes se multiplican, fomentando la aparición de móviles cada vez más inteligentes.