Desde que tenemos uso de razón, el módem ha sido utilizado para establecer todas las conexiones de Internet con otros equipos informáticos. Un dispositivo que transforma todas las señales digitales en analógicas (proceso conocido como modulación) y viceversa (conocido como desmodulación), lo cual facilita la comunicación entre diferentes equipos a través de la línea telefónica. En el módem es donde se encuentran todas estas conexiones.

Sin embargo, en muchas ocasiones se tiende a confundir el módem con otro recurrente en las conexiones a Internet: el router. Dos elementos que conforman varias diferencias, entre ellas, que el módem solo se encarga de modular y demodular cualquier señal a Internet, mientras que el router se encarga de expandir la señal que nace en las conexiones telefónicas moldeadas por el módem.

Por ultimo, cabe mencionar que existen dos tipos de módem: el módem interno y el módem externo. En concreto, el primero se contiene en una plaqueta del hardware similar a las que incluyen algunos ordenadores, mientras que el módem externo se engloba dentro de un soporte propio, de forma que no consume los recursos de un sistema, resultando a su vez compatible con todos los sistemas operativos.