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Nunca es sencillo plantar cara y convertirse en la competencia de algo que ya está establecido y que triunfa por encima de todo. Pero, por suerte, las alternativas nacen y muchas de ellas se convierten en serios rivales. Es precisamente lo que ocurrió en su día con Firefox, para ofrecer un navegador diferente, rápido y seguro, en la era en la que nadie “tosía” a Internet Explorer.

Internet Explorer no era un navegador, era EL navegador. Microsoft había convertido su navegador en parte inseparable de Windows y la competencia parecía haber desaparecido. Entonces llegó Firefox, con su zorro naranja y ganas de romper con lo establecido.

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Imagen: Firefox

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Firefox nació de las cenizas de Netscape.

Firefox no apareció de la nada. Era heredero del proyecto Mozilla, que a su vez procedía del código de Netscape Navigator, el navegador que perdió la primera guerra de los navegadores frente a Internet Explorer. En 2002, desarrolladores como Dave Hyatt, Joe Hewitt y Blake Ross empezaron a trabajar en una versión más ligera y centrada únicamente en navegar.

El proyecto pasó por varios nombres. Primero se llamó Phoenix, luego Firebird y, finalmente, Firefox en 2004. La versión 1.0 se lanzó el 9 de noviembre de 2004 para Windows, Mac OS X y Linux, y llegó con una propuesta que entonces se notaba bastante diferente.

Internet Explorer se había acomodado debido a su liderazgo. Firefox llegó con funciones que muchos usuarios vieron como un soplo de aire fresco. Hablamos de bloqueo de ventanas emergentes, extensiones y un mayor respeto por los estándares web.

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Imagen: Wikimedia

Un navegador pensado para el usuario

En aquel momento, Internet Explorer 6 llevaba años dominando el mercado y acumulando problemas de seguridad. Firefox llegó ofreciendo algo que muchos usuarios echaban de menos: control. Podías abrir varias páginas en una misma ventana, instalar extensiones para personalizar el navegador y bloquear esos pop-ups que aparecían por todas partes.

No era solo una cuestión de comodidad. Firefox impulsó la idea de que la web debía funcionar con estándares abiertos y no depender de las decisiones de una única empresa. Esa filosofía, unida a su código abierto, ayudó a que ganara una comunidad muy fiel y a que la competencia volviera al terreno de los navegadores.

El momento de mayor popularidad

Firefox tuvo un arranque que nadie esperaba. Su primera versión alcanzó más de un millón de descargas en las primeras 24 horas y, entre 2004 y 2009, superó los 1.000 millones de descargas acumuladas.

Durante aquellos años se convirtió en una alternativa real a Internet Explorer y demostró que Microsoft ya no podía dar por asegurado el dominio del mercado. El navegador llegó a alcanzar cuotas de uso importantes en varios países y se convirtió en una referencia para millones de usuarios.

Y entonces llegó Chrome

Nadie lo vio llegar, pero Google también decidió meterse en la guerra de los navegadores. Aunque parece que lleve con nosotros toda la vida, lo cierto es que Chrome es un navegador relativamente nuevo comparado con el desaparecido Internet Explorer. Llegó en 2008 y golpeó a Firefox como este lo había hecho antes con Explorer.

Chrome puso en manos de los usuarios un navegador muy fresco. Tenía un enfoque más ligero y una integración muy estrecha con los servicios de Google, y poco a poco fue ganando terreno. Hoy en día, Firefox sigue existiendo y manteniendo su apuesta por la privacidad y una web abierta, pero ya no ocupa el lugar que tuvo en su mejor momento.

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Imagen generada por IA (Perplexity)

Según datos de Statcounter citados recientemente, su cuota global se sitúa en torno al 2,8 por ciento de las páginas vistas. Lejos quedan aquellos años en los que su instalación era casi un acto de rebeldía frente a Internet Explorer.

A día de hoy sigue mejorando, actualizándose y teniendo una gran legión de seguidores. Si quieres probarlo, puedes descargarlo desde su web oficial.

En MASMOVIL, esperamos que la historia de Firefox te haya resultado interesante. Como verás, la de este navegador es una de esas historias de proyectos que llegaron para romper con lo establecido, y vaya si lo hizo.

¿Y tú? ¿Has probado Firefox o eres de los que lo siguen usando desde entonces?