Compras un juego. Lo pagas. Lo juegas? y ¡tienes que volver a pagar para seguir jugando! ¿Pero qué?? Los ejemplos son muchos: Candy Crush, por ejemplo, puede ser un verdadero tragacuartos que parece minuciosamente diseñado para hacerte llegar hasta el límite de la capacidad humana para luego pedirte unas monedillas para lograr ese empujón extra que de verdad te hará disfrutar del juego? durante un rato más. Lo cierto es que este tipo de juegos, llamada "freemium" o "pay to win", resulta frustrante y a veces engañosa para el usuario. Tanto es así, que la Unión Europea está preparando un cambio en la legislación que prohibirá publicitarlos como "free to play" si contienen la posibilidad de alguna compra, aunque sea opcional.

Para los desarrolladores es la gallina de los huevos de oro: se calcula que en 2013 el 92% de los ingresos obtenidos por aplicaciones Android vinieron a través de juegos de este tipo. Además, esta mecánica es un escudo más contra la piratería, aunque obliga al jugador a estar conectado permanentemente. Pero cuando el jugador que paga obtiene una ventaja tan amplia con respecto a los otros que el juego queda desequilibrado, o cuando lo que se vende son simples modificaciones estéticas como trajes para el personaje, es que alguien no está siendo justo. Si quieres evitar estas desagradables sorpresas y te niegas a aflojar un céntimo más cuando ya has pagado al adquirir tu juego, echa un vistazo a esta lista y apunta esta web: payonceandplay.com. Es una recopilación, actualizada semanalmente, de juegos que no te pedirán dinero cada media hora. ¡Di no a las microtransacciones!

Minecraft Pocket Edition no solo cumple este requisito, sino que además tiene la virtud de ser un juego potencialmene infinito. Por unos 7 euros tendrás en tu dispositivo la semilla de infinitos mundos que solo esperan el toque de tus dedos para ser creados y vividos. La comunidad que rodea a este ya legendario título es sencillamente increíble, y es que estamos hablando de algo que es más que un videojuego. Minecraft se "enseña" en algunas escuelas públicas y Microsoft pagó por Mojang, la empresa detrás de Minecraft, nada menos que 2.500 millones de dólares. Eso sí que es pay to play.

La saga The Room es otra buena inversión. Si te gustan los problemas de lógica, las novelas de misterio y las aventuras gráficas, aquí tienes un tres en uno. Este año se ha publicado la segunda entrega y los fanáticos seguidores de estos peculiares juegos no para de crecer. Dicen que lo mejor de The Room es que nunca pararás de jugar, porque aunque apagues el móvil tu cabeza seguirá dándole vueltas a ese puzle en el que te has quedado atascado o a ese enigma que parece insoluble. Sus alucinantes efectos de sonido y sus gráficos realistas te provocarán muchas sensaciones, pero nunca la de haber tirado el dinero.

Game Dev Story es, se podría decir, un juego hecho por jugones para jugones. En él te pones en la piel de un equipo de desarrolladores de videojuegos que empiezan casi desde cero y que tienen que abrirse camino en el mundo de los grandes lanzamientos triple A y luchar con las multinacionales que cuentan con un presupuesto millonario. Con ingenio, tesón y las decisiones apropiadas, debes diseñar, programas y sacar al mercado videojuegos que te permitan hacerte un nombre en el mundillo indie para luego convertirte en un sello importante. Pero ojo, nada de microtransacciones, solo "micromanagement". Es increíblemente adictivo.

Otra fantástica y muy rentable opción es el DraStic DS Emulator. Como su nombre ?más o menos- indica, se trata de un emulador de la popular consola portátil de Nintendo, la DS. Con esta aplicación en tu móvil o tableta solo tendrás que cargar las ROMS de tus juegos DS ?o buscarlas en Internet- y tendrás a tu alcance un catálogo casi interminable de juegos de todo tipo. Sencillamente: convertirás tu móvil en una Nintendo DS con cientos y cientos de títulos a tus disposición. Para los fans de Nintendo puede ser una solución un tanto descafeinada, pero para los que aún no tenían una consola portátil, es maná caído del cielo. Por cierto, también existe una opción equivalente que emula a la conocidísima Gameboy: se llama My Boy! GBA Emulator.

La saga Final Fantasy conforma una de las más preciadas joyas que puedes instalar en tu dispositivo. Durante años, millones de jugones de todo el mundo han soñado con tener estos títulos en sus pequeñas pantallas y ahora están disponibles; por supuesto, en la modalidad "paga uan vez y se acabó", como debe ser. Poco hay que decir de estos juegos que han hecho historia y que siguen enamorando con su candidez a aficionados de todas las edades. Hay que señalar que los "ports" a dispositivos móviles están bastante cuidados y don más que dignos, y el simple hecho de poder llevar en el bolsillo unas aventuras tan colosales es una sensación indescriptible. Es la aventura hecha videojuego y viceversa.