A la hora de comprar un nuevo teléfono móvil, son muchos los usuarios que no dudan en hacer el “chequeo” completo antes de comprarlo: memoria RAM, capacidad de la cámara, almacenamiento… Sin embargo, uno de los aspectos más infravalorados (pero no por ello menos imprescindible), es el conocido como sensor infrarrojo en el móvil.

Este sensor permite utilizar un móvil como un mando a distancia para la televisión, ya que se trata de un dispositivo optoelectrónico que permite medir la radiación electromagnética de otros cuerpos.

Sin embargo, son muchos los fabricantes que evitan producir móviles con señal infrarroja, ya que el puerto interior requiere de un mayor proceso y, en ocasiones, el propio sensor puede ser la perfecta trampa para que, al mojarse, el funcionamiento del teléfono se vea afectado por la entrada de agua.

En cualquier caso, supone un aliado presente en diferentes modelos de Xiaomi, LG, Samsung o Huawei, suponiendo un requisito más para muchos consumidores.