Si hay algo cada vez más importante es la energía: la consumimos en nuestros hogares, mueve nuestros vehículos y alimenta nuestros voraces gadgets. Sin ella no hay tu tía: no puedes conectarte a Internet ni ver la tele ni mantener encendido el frigorífico. Lo malo es que cada día que pasa la energía se encarece: el precio de la gasolina sube, los del gas y el butano no paran de aumentar y hasta la electricidad normal y corriente ?por tradición casi ridículamente barata? supone ya un porcentaje importante de los gastos del hogar.

Por esta razón, y porque algunas fuentes de energía están subiendo de precio más rápido que otras, las familias, los mercados y los gobiernos andan enfrascados desde hace años en una interesante guerra para ver quién consigue la energía más barata y sacar más beneficio. Los ciudadanos quieren ahorrar, las empresas del sector venderla con el mayor beneficio y el gobierno? Bueno, dejémoslo en que el gobierno tiene muchas deudas que pagar, necesidades básicas que cubrir y un ansia recaudatoria importante.

Como las fuentes de energía vienen a ser hasta cierto punto intercambiables (un coche puede funcionar con gasolina o electricidad; la calefacción a carbón, gas o con luz eléctrica, etcétera) la situación es más enrevesada. Si nos fijamos en el caso de la electricidad, resulta además que su origen puede ser muy diverso: combustibles fósiles, hidroeléctricas, nuclear, renovables? Se trata en parte de elegir los sistemas más convenientes, optimizar su rendimiento y minimizar su coste e impacto ecológico.

A partir de las fuentes renovables se genera electricidad que las grandes empresas "inyectan" en la red eléctrica a unos precios que pueden variar, pero dentro de lo regulado por el gobierno ?y que luego es revendida a los particulares. Lo interesante es que a título particular cada individuo puede generar su propia energía y usarla para "autoconsumo", incluso "vertiendo" la sobrante a la red para recuperarla después (esto es importante, por ejemplo, dado que la energía solar solo funciona durante el día, la eólica cuando hay viento).

Mucha gente ha conseguido durante estos años energía "gratis" o "casi gratis" usando esta fórmula: invirtiendo dinero en paneles, molinillos aerogeneradores? Si el clima es soleado o ventoso se genera suficiente energía para lo que se va a consumir. El resto se guarda o se vierte. Al cabo de unos años, la inversión inicial que puede ser de algunos miles de euros se ha amortizado y el ahorro empieza a ser mayor.

Estos días ha habido cierto revuelo porque el gobierno está cambiando la fórmula respecto al autoconsumo de energía. Hasta ahora sucedía lo siguiente: si tú tenías un pequeño cargador solar, por ejemplo, para el móvil, podías usarlo tal cual dado que es autónomo y ni siquiera se enchufa a la red. Lo mismo con algunos de los coches eléctricos o híbridos, que se recargan con la frenada, o los que en el futuro incorporen paneles solares.

Pero aunque quienes tenían en su casa paneles solares o pequeños aerogeneradores podían fácilmente usar la energía o vertirla a la red, ahora esa situación tiene un coste, llamado "cuota de respaldo", que básicamente anula el beneficio del vertido. Y con ello adiós a los cálculos originales de amortización de la inversión, que se alargan en ocasiones hasta plazos imposibles.

Lo que viene a decir la nueva normativa es que hay que pagar por "vertir" energía a la red bajo un concepto llamado "tasa de respaldo2. En la práctica se dice que ya ni siquiera la energía del sol es gratis. Quien quiera podrá seguir generando energía propia de forma autónoma, pero si se conecta a la red? a pagar.

Dado que el gobierno tiene potestad para incluir esta u otras tasas en nuestras vidas, no parece que haya muchas alternativas: hay que pagar o pagar. La situación se produce simplemente porque si demasiada gente recurre a estas alternativas, además de que las empresas del ramo energético perderían mucho dinero, el gobierno también lo haría al recaudar menos impuestos ?algo que vienen a decir que no se puede permitir.

En el fondo, la situación es muy triste: imaginemos que más y más gente se pasar a fórmulas como los coches solares o los electrodomésticos que funcionan con menos energía y casi todo se cubriera con generadores independientes. Cualquier gobierno podría decidir que no puede permitirse "perder" los impuestos que recaudaría y le bastaría "inventar" una nueva tasa a aplicar por encima de todas las anteriores: tasa por importación, por compensación, por uso de tecnología alternativa, en el IRPF? Igual que sucede en otras áreas de la sociedad.

Por desgracia, en este caso, las mejores soluciones para la gente ?generar energía limpia y barata, ahorrar y pagar cada vez menos por ello? no parecen contentar ni solucionar los problemas de todos. Y los ciudadanos a título individual ?para variar? acaban llevándose de nuevo? la peor parte.

Foto | BedZED EcoVillage (CC) Tom Chance @ Flickr