La evolución de las televisiones ha sido muy curiosa: de pequeñas cajas en blanco y negro a grandes aparatos a todo color. Hoy contamos con teles de grandes pulgadas y conectadas a internet, que dan acceso a todo tipo de contenidos desde el mando a distancia.
Pero hubo una época hace unos años en la que los fabricantes intentaron hacer triunfar el 3D en los hogares. Las teles en 3D llegaron para quedarse, pero no lo lograron. Vamos a analizar qué pasó y por qué no triunfaron si prometían una experiencia tan espectacular.
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Un interés que comenzó en Avatar
Bien es cierto que el 3D ha tenido diferentes épocas, incluyendo un boom en los años 80. Pero fue el éxito de Avatar, estrenada en 2009, lo que impulsó el interés por el cine en tres dimensiones. Poco después, los televisores compatibles empezaron a tener protagonismo en las propuestas de los fabricantes.
Si el cine 3D estaba de moda, muchos pensaron que se podría pasar esa experiencia al hogar. Era una época de teles de plasma grandes, reproductores de DVD y home cinema. Pero hubo varios inconvenientes que hicieron que las teles en 3D no cuajaran como estaba pensado y no llegaron a tantos hogares.
Primer escollo: las gafas
Para disfrutar del efecto se requerían gafas compatibles. Además, convivían dos sistemas. Las gafas activas utilizaban obturadores sincronizados con el televisor para mostrar imágenes diferentes a cada ojo. Las pasivas, similares a las utilizadas en muchas salas de cine, eran más ligeras y no necesitaban batería.
Sin embargo, los televisores Full HD que repartían las líneas de la imagen entre ambos ojos reducían la resolución vertical que recibía cada uno.
Segundo escollo: el contenido
Una TV 3D requiere contenido específico y una fuente capaz de reproducirlo. Los Blu-ray 3D permitían ver películas en casa, pero requerían un reproductor compatible.
Con una demanda limitada, resultaba menos atractivo producir y distribuir más contenido. Algunos televisores podían convertir imágenes de dos dimensiones a tres, pero esa transformación no equivalía a una película realizada para verse en 3D.
El 4K y el HDR eran más cómodos
Mientras el 3D intentaba hacerse un hueco, los fabricantes empezaron a concentrarse en la resolución 4K y el HDR. Estas tecnologías permitían mejorar el detalle, el contraste y la representación de luces y colores con contenido compatible.
El 3D y el 4K no eran incompatibles, pero competían por la atención comercial y por el interés del comprador. Cuando la profundidad dejó de ser un argumento decisivo, los fabricantes tuvieron menos motivos para seguir incorporándola.
Desaparición de las TV 3D
Samsung dejó de incluir 3D en su gama de nuevos televisores en 2016. En 2017, LG y Sony, los últimos grandes fabricantes que mantenían la función, también la retiraron de sus nuevos modelos.
Aunque eso no hizo que los televisores vendidos dejaran de funcionar. Quienes conservaron un equipo compatible podían seguir disfrutando de sus películas con las gafas y el reproductor adecuados.
De hecho, las teles en 3D son un preciado objeto para amantes del formato físico. Siguen comprando las pelis en 3D de la época y disfrutándolas solos o en familia. Es una experiencia interesante, pero había demasiados elementos en juego que provocaron que no llegase a calar fuerte, como sí lo hicieron otras tecnologías.

En MASMOVIL esperamos que te haya resultado interesante conocer la historia de las teles en 3D. El invento sigue resultando interesante, pero, como hemos visto, diferentes factores hicieron que el mercado y los fabricantes desistiesen de la idea.