URL es el acrónimo en inglés de Uniform Resource Locator (o Localizador Uniforme de Recursos), significado de la secuencia estándar de caracteres (letras, números o símbolos) que permite identificar y recuperar una información expuesta en la red de Internet. De hecho, la URL corresponde a la información o dirección web que solemos utilizar en la casilla del navegador de nuestro explorador a fin de acceder a diferentes recursos en la red y, de esta forma, acceder a un determinado canal u otro.

Tu casa, por ejemplo, tiene una dirección postal, ¿cierto? La de tu sitio web sería la URL. Sin embargo, a diferencia del primer ejemplo, una URL se forma de imágenes, textos, banners y otros diferentes elementos que, a su vez, también incluyen su propia dirección. Este conjunto recibe el nombre de “ensamblado” y da forma al ecosistema de cualquier web y, por ende, al del mundo virtual que fluye en Internet.

Para ejemplo, Google. El mayor buscador del mundo cuenta como URL con https://www.google.com como directorio general, pero si buscamos acceder a su versión brasileña, tendremos que indicar en el navegador web http://www.google.com.br . Esta variante es la que permite segmentar aún más la información y permitir el acceso a un usuario de nacionalidad, idioma o intereses concretos.

Las URL conforman tres características diferentes:

  • Exactitud: Correcta escritura a fin de acceder a la información deseada.
  • Secuencia: Una secuencia precisa de caracteres concretos.
  • Unicidad: Cada URL es única y pertenece a un mismo elemento.

Por último, las partes de una URL serían las siguientes:

  • Protocolo de red: El mítico http indica el tipo de conexión basado en el protocolo web.
  • Servicio: La secuencia www es el soporte de información, siendo la World Wide Web el más recurrente de todos.
  • Dominio y país: El nombre de la empresa, ente o blog que facilita la información además del tipo de servicio (.com o .edu) o, en cualquier caso, la nacionalidad (.ar .lk .es)