Durante los últimos años, las palabras “base de datos” conforman uno de los principales pilares de cualquier empresa u organización. En un momento en el que se manejan más datos que nunca (por ejemplo, hoy se llegan a intercambiar más datos en un solo día en Facebook que en veinte años a través de todo Internet), contar con un formato que permita recoger la información de clientes, proveedores, productos o capital humano se vuelve indispensable.

La base de datos es la herramienta que se encarga de recopilar todos los datos, organizarlos y relacionarlos entre sí a fin de alcanzar un objetivo sin grandes inversiones de costes y tiempo. A partir de esta genialidad, se establecen diferentes tipos de bases de datos:

  • Oracle: Es una base de datos compatible con casi cualquier sistema operativa. Entre sus ventajas, destaca la cantidad de perfiles con experiencia y sus muchas herramientas de monitorización.
  • IBM D82: Especialmente utilizada en el sistema operativo Linux, esta base de datos engloba una menor cantidad de perfiles profesionales que Oracle, pero es muy recomendable en sistemas Mainframe a base de grandes ordenadores destinados a la recopilación de datos.
  • SAP: También conocida como SAP Sybase, fue una de las primeras bases de datos del mercado, y aunque hoy ha sido eclipsada por otras, sigue siendo una de las que mejor rendimiento aportan.


Por último, cabe diferenciar entre las bases de datos estáticas y las bases de datos dinámicas. En concreto, las primeras son solo de lectura, pudiendo almacenar datos a analizar posteriormente; mientras que en las dinámicas la información se almacena y puede actualizarse con el tiempo.