Las curiosas normas de etiqueta para hablar por teléfono en diversas partes del mundo

Me encantó esa gigantesca infografía publicada por Repair Labs como gancho publicitario: World Wide Cell Phone Etiquette, un repaso a las normas de etiqueta asociadas con un hecho tan cotidiano como es hablar por teléfono. La encontré a través de Wayerless y he querido destacar aquí algunos detalles curiosos que me llamaron la atención.

En los diversos lugares del mundo los saludos son diferentes, como cabría de esperar. Pero en algunos el asunto es más extraño. Los rusos, por ejemplo, tienen tendencia contestar sin saludar; simplemente no dicen nada. Algunos preguntan directamente quién es la persona con la que están hablando – como si no se fiaran demasiado. Más divertido todavía es la situación en Brasil, donde la persona que realiza la llamada es la que pregunta «¿Quién es?» a la que responde al teléfono.

Respecto a la convivencia con las personas que están alrededor las costumbres son también muy diferentes. En algunos países como Estados Unidos, Francia o Japón es normal apagar o silenciar los terminales al entrar en lugares públicos; en muchos sitios hay incluso señales indicativas al respecto. En otros lugares como Tailandia, China o la India la gente habla en cualquier lugar y –lo que es peor– sin molestarse siquiera en bajar el tono o apartarse un poco para respetar la tranquilidad de los demás. En la India parece que además son fans de los tonos de llamada musicales ruidosos y es normal oírlos a todo trapo en cualquier establecimiento cuando alguien recibe una llamada.

Respecto a la conversación en sí, los países europeos y Estados Unidos suelen respetar la regla no escrita de no llamar a nadie a partir de las 9 o las 10 de la noche excepto si se trata de una emergencia. También varía mucho el número de «rings» que se deja sonar la llamada de unos lugares a otros, así como el uso de contestadores automáticos. En diversas partes del mundo el trabajo o las llamadas resultan sagradas (por ejemplo en Tailandia, Brasil o China) y es socialmente obligatorio contestar siempre, por lo que allí se considera normal interrumpir conversaciones cara a cara, ponerse a hablar en un cine mientras se proyecta la película o parar y hablar en cualquier lugar si se trata de una llamada de trabajo.

¿Y qué podríamos decir de España, que no está incluida en la lista?

Por la experiencia diría que la gente intenta ser respetuosa pero se consigue poco: en algunos sitios hay letreros y avisos pidiendo que se silencien los móviles (cines, hospitales) pero casi siempre acaba sonando alguno. Pocos se preocupan de mantener un tono bajo y es normal ver –y escuchar al completo– a la gente hablando en el autobús o por la calle.

Lo que es peor: la desconexión social es notable, con gente sentada en la misma mesa y la mitad de ellos tecleando en los teléfonos en vez de respetando y atendiendo a lo que dicen los amigos con los que están físicamente en el mismo sitio. Mi regla favorita al respecto: silenciar el móvil y no usarlo para hablar con gente a menos que sea para hacerles partícipes del momento (por ej. en un cumpleaños en el que podrían haber estado, pero se perdieron).

Se whatsappea caminando, yendo en bici o en coche –algo que es peligrosísimo y está terminantemente prohibido. Por lo general, no nos preocupa demasiado nuestra privacidad y los saludos al descolgar y despedirse son variados e imaginativos. En definitiva: vamos bien pero debemos mejorar; nos queda mucho todavía por aprender y poner en práctica para que nuestro comportamiento «de etiqueta» sea perfecto.

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