Fue al término de la Segunda Guerra Mundial cuando comenzó la llamada Guerra Fría. Fueron décadas de tensión permanente entre Rusia y Estados Unidos, que dieron comienzo a la carrera espacial. Mucha gente no sabe que algunas de las soluciones que se desarrollaron para sobrevivir, trabajar y comunicarse fuera de la Tierra llegaron después a nuestra rutina diaria.
Hay que tener en cuenta que, durante esa época, se puso encima de la mesa el mayor ingenio, talento y cantidad de dinero jamás visto. Muchas veces, esos inventos no fueron creados desde cero por la NASA o las agencias espaciales. Eran simplemente tecnologías que ya existían y que tuvieron que mejorar muchísimo para poder resistir una misión espacial.
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Tecnología del espacio que ahora usamos
La exploración espacial puede parecer un gasto lejano, pensado solo para científicos o astronautas, pero muchas de sus consecuencias terminan llegando a productos normales. A veces de forma directa y otras como parte de una mejora acumulada durante décadas. Vamos a ver alguna de esas tecnologías que, pensadas para la carrera espacial, hoy usamos en el día a día.
GPS

Hoy el GPS lo usamos para llegar a una dirección, evitar un atasco, pedir un taxi, salir a correr o localizar un paquete. Está en el móvil, en el coche, en un smartwatch y hasta en algunos dispositivos para mascotas. Pero nada de eso sería posible sin una red de satélites orbitando alrededor de la Tierra. La navegación por satélite nació ligada a objetivos militares y espaciales, pero con el tiempo se convirtió en una infraestructura básica para la vida diaria. El GPS integra relojes atómicos, señales que viajan desde el espacio y un cálculo continuo de nuestra posición en el planeta.
Cámaras móviles

Para enviar imágenes desde el espacio hacía falta desarrollar sensores cada vez más pequeños, ligeros y eficientes, capaces de capturar información sin añadir demasiado peso a una nave o a un satélite. Esa obsesión por reducir componentes ayudó a impulsar la evolución de los sensores de imagen que hoy llevan los smartphones.
Colchones y materiales viscoelásticos

La viscoelástica es probablemente uno de los casos más repetidos cuando hablamos de tecnología espacial. Este material se desarrolló en los años 60 para mejorar la protección y distribución de presión en los asientos de aeronaves y en entornos relacionados con la exploración espacial. Con el tiempo acabó entrando en colchones, almohadas, plantillas, cascos y productos pensados para reducir impactos o mejorar la comodidad. Si una superficie puede adaptarse al cuerpo y repartir mejor la presión, puede ayudar a protegerlo.
Filtros de agua y aire

En una estación espacial no hay margen para desperdiciar recursos. El agua debe reciclarse y el aire tiene que mantenerse limpio. Esa necesidad empujó el desarrollo de sistemas de filtración, purificación y reciclaje de agua mucho más avanzados. Con el tiempo, parte de ese conocimiento se aplicó a filtros domésticos, sistemas de potabilización, tratamientos para zonas con agua contaminada y tecnologías de limpieza de aire.
Termómetros sin contacto

Los termómetros infrarrojos se hicieron especialmente conocidos durante la pandemia, cuando se usaban en entradas de edificios, comercios y aeropuertos. Su funcionamiento permite medir temperatura sin tocar directamente la piel, algo útil cuando se busca rapidez, higiene y distancia. La tecnología infrarroja tiene una relación muy estrecha con el espacio, porque permite detectar calor y analizar objetos a distancia. Los satélites y los instrumentos de observación utilizan sensores de este tipo para estudiar la Tierra, la atmósfera o cuerpos celestes que están a millones de kilómetros.
En MASMOVIL esperamos haberte sorprendido con estas curiosidades. La tecnología espacial sigue avanzando, y quién sabe, puede que mucha de la más novedosa que se utiliza ahora llegue también algún día a ser parte de nuestro día a día.