Todo en tecnología ha tenido un comienzo. Como cualquier otro dispositivo, los ordenadores actuales tienen buena parte del ADN de sus inicios, pero no se parecen en prácticamente nada. El primer ordenador nos retrotrae a armarios gigantes de válvulas y a laboratorios militares de mediados del siglo XX.
La historia comenzó un poco antes, concretamente en un apartamento en Berlín, en 1938. Allí, un ingeniero alemán llamado Konrad Zuse construyó lo que hoy se considera el primer ordenador programable de la historia: el Z1 fue un gran hito. En este post repasamos su historia...
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Z1, el primer ordenador programable
El Z1 no era electrónico y no tenía pantalla. Ni siquiera era especialmente fiable. Pero introdujo conceptos fundamentales que siguen vigentes en la arquitectura de los ordenadores actuales.
Konrad Zuse trabajaba como ingeniero estructural. Gran parte de su jornada consistía en realizar cálculos repetitivos y tediosos relacionados con análisis de cargas y estructuras. Como muchos ingenieros de la época, dependía de reglas de cálculo y métodos manuales que consumían tiempo y eran propensos a errores.
Su solución no fue mejorar la metodología, sino automatizarla por completo. Decidió construir una máquina capaz de ejecutar operaciones matemáticas de forma automática siguiendo instrucciones predefinidas. En otras palabras, una máquina programable. Y lo hizo prácticamente solo, con recursos propios y algo de ayuda familiar.
¿Cómo era el Z1?
El Z1 era un ordenador mecánico, construido con aproximadamente 20 000 piezas metálicas. Funcionaba mediante un sistema binario, es decir, utilizaba el concepto de 0 y 1 para representar la información. Este punto es clave, ya que adoptó la lógica binaria que hoy sustenta toda la informática digital.
La máquina ya integraba tres elementos importantes que definen un ordenador moderno, como son la unidad de control, la memoria y la unidad aritmético-lógica. La memoria mecánica del Z1 podía almacenar 64 palabras de 22 bits cada una. Aunque hoy parece insignificante, en 1938 era una auténtica proeza técnica.
El programa se introducía mediante cinta perforada, separando claramente datos e instrucciones. Este diseño anticipaba principios que más tarde formalizaría la arquitectura de von Neumann.
El Z1 no era perfecto. De hecho, su sistema mecánico era inestable y sufría fallos de sincronización. No llegó a convertirse en una máquina comercial ni tuvo aplicación práctica inmediata, pero fue el primer sistema completamente automático que trabajaba en binario y que podía programarse externamente.
Por desgracia, el Z1 original fue destruido durante un bombardeo en Berlín en 1943. Eso no frenó a Zuse, que continuó desarrollando versiones mejoradas, como el Z3, que incorporaba relés electromecánicos y ofrecía mayor fiabilidad. Décadas después, la comunidad científica reconocería oficialmente la relevancia de Zuse como uno de los padres de la computación moderna.
En MASMOVIL esperamos que te haya sorprendido la historia del Z1, el primer ordenador de la historia. Los inicios de la informática tienen historias apasionantes que merece la pena conocer y personas, como Konrad Zuse, que hay que recordar.