Hay muchos inventos que llegan de la nada, pegan fuerte y desaparecen de golpe. Algunos los llaman modas pasajeras, pero en cuestión de poco tiempo pueden convertir a sus creadores en millonarios. Uno de los fenómenos más explosivos de los últimos años fue el famoso fidget spinner. Podemos hablar de este invento como una especie de peonza o yoyó del siglo XXI.
Durante 2017 invadió recreos, oficinas y redes sociales, convirtiéndose en un objeto omnipresente que parecía haber llegado para quedarse. Pero tan rápido como apareció, desapareció del foco mediático. Para entender qué fue de este juguete viral, hay que remontarse a mucho antes de su momento de gloria.
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La historia del spinner
En los años 90, la ingeniera estadounidense Catherine Hettinger desarrolló un primer prototipo del fidget spinner en 1993. Aquel diseño inicial era bastante distinto del modelo popularizado décadas después. Consistía en un dispositivo circular de una sola pieza que se hacía girar sobre un dedo.
La idea, según algunas versiones, surgió para poder jugar con su hija, ya que padecía una enfermedad que le provocaba debilidad muscular. Otras versiones apuntan a que la inspiración llegó tras observar a niños en entornos conflictivos, con la intención de ofrecerles un objeto que ayudara a canalizar su energía de forma positiva.
En ese momento, el proyecto no logró consolidarse comercialmente. Hettinger intentó llevarlo al mercado e incluso estuvo cerca de colaborar con la empresa Hasbro, pero los acuerdos no se materializaron. Finalmente, en 2005 dejó de pagar la patente, lo que permitió que la idea quedara libre.
Más de una década después, el spinner resurgió con fuerza inesperada. En 2017, el juguete se convirtió en un fenómeno global gracias a su sencillez, su bajo coste y su enorme potencial viral. Su diseño evolucionó hacia la forma más conocida, con tres puntas y un rodamiento central que permite giros prolongados y suaves. Su giro hipnótico, la sensación de aliviar el estrés en cierta medida y una especie de reto de quién lo hace girar más tiempo fueron las claves de su éxito.
El boom del spinner
Plataformas como YouTube o Instagram se llenaron de vídeos mostrando trucos, retos y versiones cada vez más elaboradas del spinner. Desde equilibrios imposibles hasta lanzamientos y recogidas en el aire, el juguete se transformó en una herramienta de entretenimiento creativo. En cuestión de meses, miles de variantes inundaron tiendas físicas y online, muchas de ellas de baja calidad. Pero los había de todos los colores, con luces, sin ellas, reflectantes…
¿Qué fue del fidget spinner?
El spinner no ofrece evolución ni actualización. Era un objeto cerrado en sí mismo, sin margen para innovaciones importantes que mantuvieran el interés a largo plazo. Por tanto, pasó rápidamente de moda pasajera, impulsada más por la viralidad que por una necesidad real.
Hoy en día, el fidget spinner no ha desaparecido casi por completo, pero ha quedado relegado a un segundo plano. Lo podemos seguir encontrando en muchas tiendas online, pero sus ventas e interés han caído en picado. Antes era complicado no cruzarte con un spinner por la calle, ahora lo curioso sería lo contrario. Pero como todas las modas que pegaron fuerte, nunca sabes en qué momento volverá el furor por este juguete.
En MASMOVIL nos encanta descubrirte los detalles de los gadgets que nos rodean. La historia del fidget spinner es muy curiosa, y a pesar de que ya no esté de moda, nunca se sabe, quizá la siguiente generación vuelva a disfrutarlo.