Electrodomésticos que ahorran

Es la tendencia en cuanto a tecnología y, en concreto, en lo que hace referencia a los electrodomésticos. El ahorro es fundamental, pero a mi me gusta más llamarlo eficiencia que ahorro. Porque la eficiencia significa que los aparatos usan exactamente la energía que se necesita para hacer alguna tarea, que no derrochan y por tanto, casi podemos decir que consumen energía con sentido común: como nosotros gastamos.

En menos de diez años, concretamente desde 1997 hasta 2005, la presencia de electrodomésticos de clase A pasó de menos del 5% a más del 90%, y a día de hoy, existen tres etiquetas más (A+, A++ y A+++) que indican el nivel de eficiencia de cada aparato. Y lo más importante para nosotros, es que cuanta más eficiencia tengan, mayor ahorro a largo plazo vamos a tener, y eso es muy interesante.

No solo hablamos de menos ruido, que es algo que ayuda a la convivencia en casa (quién no ha odiado alguna vez esa lavadora que hace más ruido que el transbordador espacial), sino que hablamos de un mejor consumo de agua y mejor consumo de electricidad, y donde digo mejor quiero decir menor.

Empezaron por los frigoríficos, los lavavajillas y las lavadoras (electrodomésticos que se utilizan muy a menudo) y vendrán pronto las secadoras, hornos eléctricos y placas de cocción, que si bien se utilizan a menudo (sobre todo la placa de cocción), posiblemente no tienen el mismo impacto en la economía doméstica. Voy a citar un interesante cuadro comparativo de la fuente de este artículo:

En los frigoríficos, un aparato A+ consume hasta el 20% menos que el A; un A++ hasta el 40% menos y un A+++ hasta el 60% menos que el A. En lavadoras, el A+ es hasta el 13% más eficiente que un A, el 24% en el caso de un A++ y el 32% en un A+++. En lavavajillas, los valores son similares a las lavadoras: 11%, 21% y 30%.

Pero, ¿de verdad que supone ahorrar? Sí. Incluso si costasen un poco más que los electrodomésticos de clases bajas de eficiencia, el ahorro en agua, detergente y suavizante, electricidad… sería notorio con cada año que pasa. Se rentabiliza en pocos años, muchos menos de lo que duran los electrodomésticos, y además estamos contribuyendo a conservar el medio ambiente y a no gastar más de lo que debemos. ¿Lo notaremos mes a mes en nuestra capacidad de ahorro? Hombre, no demasiado, pero grano a grano, llenaremos el granero.

Foto | Marianne Perdomo

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