Los 150 de Dunbar

Incluyendo familiares, amigos y colegas de estudios o trabajo… ¿Con cuánta gente puedes mantener una relación social razonablemente cercana y estable a la vez? ¿10? ¿100? ¿1.000? No hace falta ser el tipo más sociable del mundo para darse cuenta de que con el paso del tiempo este valor crece y crece, pero también que debe haber un límite en el que esa cercanía en la relación simplemente desaparece, ya sea por falta de tiempo, atención o interés.

Ese número mágico es 150, más o menos. Se conoce como el número de Dunbar, en honor a Robin Dunbar, un antropólogo que lo definió con algunos experimentos sociales. Para llegar a ese valor trabajó con primates y estudio diversos tipos de sociedades del pasado y de la actualidad.

150 es un valor razonable para muchas cosas: la mayor parte de la gente puede recordar los nombres de prácticamente todos los demás del grupo y algo sobre ellos, sus gustos o aficiones, por ejemplo. También puede ser consciente de en qué consiste el trabajo o las tareas que realizan los demás – si estamos hablando de compañeros de empresa. 150 es un número razonable incluso para agruparlos a todos físicamente, para contactar con ellos en un tiempo razonable o para conseguir que una información importante se difunda de forma rápida y eficiente entre ellos.

Lo que Dunbar también observó es que cuando se superan esos 150 empiezan los “problemas” y crecen el conocimiento y la desconexión: la comunicación es más complicada, se pierde el conocimiento personal detallado de los demás y es normal –por ejemplo en un poblado– que haya que diseñar leyes, normas y dedicar gente a labores de supervisión del propio grupo. Quien viva en un edificio con una gran comunidad de vecinos, haya organizado una macrofiesta, una boda para varios cientos de personas o trabaje en un proyecto con varios cientos de individuos a su lado sabe perfectamente a qué se refiere todo esto.

Curiosamente en las redes sociales hay estudios que indican que el número de Dunbar también se cumple, aunque sea con algunos matices. Lo mismo sucede en los juegos multijugador masivos, las comunidades virtuales y entornos similares. En la práctica: es difícil seguir el “día a día” de más de 150 personas (ya sea en Facebook, Twitter o Google Plus); coordinar una misión en un juego con varios cientos de otros participantes es casi imposible y quien haya podido visitar un foro desde sus orígenes recordará la paz y tranquilidad que reinaba mientras había solo cien o doscientas personas y cómo los trolls, los insultos y los problemas de moderación surgieron superado ese punto.

Eso sí, el número de Dunbar no es un valor exacto: debido a su naturaleza el propio Dunbar lo calculó como promedio entre 100 y 230, más o menos (originalmente: 148) ; en otras situaciones se plantean números cercanos como 30, 100, 200, 500 o incluso 2.500 – más personas cuantas menos profundidad, personalización y cantidad de información sea necesaria en la relación.

Foto | LEGO Crowd (CC) John Ashley @ Flickr

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