El director de cine Ridley Scott imaginó en 1982, en su película futurista Blade Runner, que a finales de 2019 por los cielos de nuestras ciudades se verían coches voladores. Los "Spinners" podían circular tanto por carretera como por el aire, pues eran capaces de elevarse e impulsarse con propulsión a chorro.

Pues bien, Ridley Scott podría no ir muy desencaminado. Aunque no se vendan comercialmente aún, resulta que la tecnología que haría posible que los coches volaran ya existe. Lo que llevará más tiempo, probablemente, es desarrollar las homologaciones y regulaciones que harán posible vender estos aparatos en el mercado. También deberán diseñarse "vías del aire" que permitan ordenar de alguna manera el nuevo tráfico aéreo y evitar accidentes.

Hay varios proyectos en marcha, pero el más avanzado parece ser el TF-X, el prototipo creado por una empresa americana llamada Terrafugia (en latín, "fuga de la Tierra") y que saldrá a la venta el año que viene. Éste es su aspecto:

Ya en 2008, Terrafugia creó un prototipo anterior, el Transition, que nunca llegó a venderse en el mercado.

En España, un grupo de ingenieros ha creado el HeliKar, del que se le están realizando ya pruebas en el túnel del viento. El HeliKar "es como un Ferrari que vuela", decía uno de sus creadores, Carlos Matilla, recientemente al diario El Mundo. Despega en vertical, vuela a 3.000 metros de altitud y es capaz de alcanzar los 430 kilómetros por hora.

Se acabaron los semáforos y los atascos? siempre que tengas los 250.000 euros que costará este extraño de bólido con alas.

(Igual que ocurre con cualquier nueva tecnología, hasta que los coches voladores no se conviertan en un producto de masas -que permita a sus fabricantes beneficiarse de economías de escala- estarán al alcance de unos pocos afortunados. En Blade Runner, los "Spinners" eran también coches caros, que usaban únicamente la policía y los ciudadanos más acaudalados)

Israel se ha puesto manos a la obra también, y trabaja con una empresa llamada SkyTran para llenar Tel Aviv de taxis voladores. Bueno, no verdaderamente voladores. Estos vehículos, en cuyo diseño trabaja también la NASA, funcionan con levitación magnética pero se mueven después por un monorriel que estaría colocado a unos 6 metros de altura.

¿Qué será lo siguiente? Quién sabe, pero las posibilidades de aunar toda la tecnología que se está desarrollando en torno al coche autónomo (que conduce solo) y al coche volador podrían cambiar por completo la forma que tenemos de entender la automoción.