¿Qué prefieres, usar gratuitamente una aplicación plagada de publicidad o pagar ?por ejemplo- 99 céntimos a cambio de disfrutar de la versión "limpia"?

Teniendo en cuenta que aproximadamente el 90% de las aplicaciones que se pueden encontrar en la AppStore de Apple son gratuitas ?una proporción aún mayor en Android-, se diría que pagar por una aplicación, aunque sea muy poco dinero, es algo que hacen muy pocos usuarios. Pero al mismo tiempo, hace que las versiones de pago de muchas aplicaciones incluyan opciones realmente interesantes para intentar convencer a los usuarios de que se decidan a abonar una pequeña cantidad.

Según algunos estudios independientes, el cliché de que los poseedores de un dispositivo Apple son más propensos a pagar que los de Android es rotundamente cierto. Es más, aquellos que tienen un iPad gastan de media 2,5 veces más que los dueños de un iPhone y nada menos que ocho veces más que el poseedor de un Android. Naturalmente, los desarrolladores saben esto y por eso no es de extrañar que a veces algunas aplicaciones realmente buenas solo estén disponibles en la Apple Store, o que al menos tarden un tiempo en tener su versión para Android. Por otro lado, los precios de muchas aplicaciones fluctúan según sea mayor o menor su demanda y también teniendo en cuenta la competencia. Se trata de tendencia lógicas en cualquier sector pero que en el caso de los smartphones y tabletas evolucionan y se adaptan al mercado casi a diario.

Por otro lado, la cosa no es tan simple como una ecuación Apple igual a usuario consumista y Android igual a usuario rácano. Según muchos expertos, lo que ocurre es que se trata de las mejores maneras de dirigirse a grupos de usuarios que son muy diferentes. Los anunciantes tienen un verdadero filón en el mercado Android, que tantas posibilidades ofrece para la publicidad on line y personalizada gracias a Google; y los adictos a Apple se libran en gran medida del enjambre de pop-ups y anuncios emergentes a cambio de acceder a millones de programas gratuitos. Y en ambos casos funciona. Y una curiosidad que conocerán los expertos en márquetin: cuando una app se ofrece en versión gratuita y en versión de pago con un precio muy bajo, resulta curioso que la inmensa mayoría de los usuarios prefieran la versión gratuita a pesar de las ventajas que ofrezca la versión "Premium". ¿La razón? Que si algo se vende por un precio irrisorio muchas veces no es suficientemente valorado y se percibe como algo de poco valor.

En relación con esto, resulta revelador observar que el precio medio de una aplicación Android ronda los cinco céntimos, mientras que en el caso de los iPhones llegamos a los 20 y para los iPad se sitúa en los 50 céntimos.

Por último, muchos desarrolladores han observado que cuando han empezado a cobrar por una aplicación que primero se ha ofrecido en versión "beta" o con prestaciones limitadas, el número de usuarios se ha reducido drásticamente ?y esto vale para ambos casos, iOS y Android-. De manera que otra conclusión a tener en cuenta es que "si vas a cobrar por algo, hazlo desde el principio o después te será muy difícil vender sus ventajas". En todo caso, resultará muy interesante ser testigos de cómo evolucionan los mercados Android e iOS, así como sus usuarios. ¿Terminaremos teniendo dos tipos de usuarios completamente distintos?