Deconstrucción de tortilla de patatas al aroma de guindas, aire helado de chocolate o espuma caliente de foie gras. Exquisitos, apetecibles, unos platos a los que nadie puede resistirse? ¿o sí? Qué ha pasado con las lentejas con chorizo que nos preparaba la abuela para renovar fuerzas cuando salías del colegio o ese pucherito repleto de carne mechá que quitaba el sentido, y casi la tensión, en los días calurosos del mes de agosto. Para los grandes chefs esas recetas tan mundanas no tienen hueco en sus cartas. En lugar del típico filete con patatas, proponen grandes platos con diminutas porciones de algo tan rico que debes saborear y saborear hasta dejarlo seco, como los chicles 'Boomer'.

Pero oye, no a todo el mundo le gusta ponerse ciego de garbanzos cuando llegan las dos de la tarde. Hay quienes disfrutan de recetas extravagantes, sabores de otros mundos y pequeñas alegrías culinarias. Os proponemos un recorrido por esas sensaciones gastronómicas, que bien podrían considerarse, raras:

1)      Ferrán Adriá y su aceituna líquida. El chef catalán se hizo archiconocido cuando la revista Times le incluyó en su lista de los diez personajes más innovadores del mundo en 2004. Muchos no le consideran un simple cocinero, sino que le consideran todo un artista. Fue quien introdujo en los fogones la desconstrucción, que no es más que aislar los diferentes ingredientes que lleve un plato. Una de sus obras es la aceituna líquida. Sí, como lo oyes? Y esto, ¿cómo se come? Aunque tú, profano paladar, no tengas ni idea de qué va esta receta, o peor, creas que se trata de una especie de puré, en realidad la aceituna líquida se ha convertido en todo un clásico para el que se necesita todo un día en su elaboración. Sí, has oído bien, 24 horas para hacer? una aceituna, que será todo un manjar, siempre y cuando te guste la papilla de oliva.

2)      Juan María Arzak y su vino crujiente. Jugar con las texturas y los estados de los alimentos parecen ser la seña de identidad de muchos de nuestros más reconocidos cocineros. Y si Adriá tiene en su recetario la aceituna líquida, Juan María Arzak, otro de nuestros chefs con denominación de origen, cuenta en su haber con el vino tinto crujiente. Y así pasamos del estado líquido al sólido en un abrir y cerrar de libro de cocina. Algo que, por otra parte, parece más sencillo de conseguir. O, al menos, requiere menos tiempo porque este plato del vasco es muy sencillo de elaborar: necesitas una botella de vino tinto (cuanto más oscuro mejor), mantequilla, azúcar, harina y poco más de una hora. Se trata, en definitiva, de una galleta de zumo de uva.

3)      René Redzep y el secreto de los rábanos vivos. Dicen que el discípulo siempre supera al maestro o, al menos, se descarta de sus maneras. Esto último es lo que le ha pasado a este danés que defiende una cocina zen, muy ligada a los productos de la tierra. Lejos de la alquimia de Adriá, su profesor, construye una gastronomía en la que el mundo vegetal adquiere una particular importancia. Una de sus recetas más reconocidas es la 'mise en bouche', un divertido plato que, en realidad se trata de una ilusión óptica. Estos rábanos vivos se sirven como si aún estuvieran plantados en una maceta cuando, en verdad, la tierra no es más que pan negro desmigajado y el plato es un aperitivo que se toma con queso fresco. La imaginación y la libertad fueron las mejores lecciones que aprendió del catalán en su paso por ElBulli.

Imagen: ElCapitanBSC de Flickr