Si hace poco hablábamos de fiascos culinarios difundidos a través de las redes sociales, hoy le toca el turno a esos videotutoriales que, con la mejor de las intenciones pero con muy mala suerte (y a veces también con muy mala técnica) nos han hecho pasar más de un buen rato. Concretamente dos: uno, echando unas risas al ver el desastre que se ha montado; y otro, alegrándonos de no haber seguido las instrucciones del vídeo. Y es que, una vez más, en la pantalla todo parece fácil y perfecto, pero en la vida real los patinazos son muchas veces inevitables. Relajemos la mandíbula un rato con estos ejemplos:

En la foto de arriba, aparece Tory Locklear. En el improbable caso de que seas un seguidor de los chascos más llamativos de Youtube, seguro que ya la conocías. Al igual que más de 35 millones de personas que han -hemos- podido ver cómo la pobre Tory se achicharraba el pelo al intentar enseñarnos cómo moldearlo con una mezcla explosiva de sprays, cremas y secador. Como dicen por ahí, lo mejor es "hacer lo que yo digo y no lo que yo hago". Pero siempre está bien aprender de los errores ajenos.

Otro estropicio capilar, esta vez de la mano de Amber Bigelow. Y con peor remedio que el anterior, porque se trata de un "auto-rapado". La pobre quería ser moderna y cambiar de imagen sin gastarse un céntimo, lo cual está muy bien, pero sus habilidades no estuvieron a la altura. Normalmente, cualquiera de nosotros llevaría gorra o sombrero durante unos meses y nadie se enteraría. Pero hay gente que quiere compartir con el mundo incluso sus "epic fails". Más de tres millones y medio de personas han sido testigos del nacimiento de la calvicie de Amber.

Este videotutorial, en cambio, es perfecto. Perfecto como ejemplo de lo que no se debe hacer si no quieres que te pregunten, como le ocurrió a la autora, si "¿tu novio te dejó después de esto?". Nikki G., que tiene varias cuentas en Instagram para mostrar sus trucos de belleza, dice que este vídeo fue el primero que hizo. Lo sorprendente es que no fuese el último... Nikki, la reincidencia es un agravante. Por suerte, el buscador de Google está lo suficientemente avanzado como para no confundir sus vídeos con los de osos panda.

Pero por supuesto, no solo ellas se equivocan. Es más: equivocarse no es tan grave, lo malo es intentar presentar un vídeo tutorial con mentirijillas. Photoshop, ese perfecto aliado de trolls, falsificadores y retocadores sin escrúpulos, es fácil de usar pero difícil de dominar. Así lo demuestran la gran cantidad de "fakes" o falsificaciones que gracias a esta herramienta se cuelan en todo tipo de fotos. Y ahora, parece ser, también en lecciones de gimnasia. Atención al reflejo en el espejo posterior de este fotograma. El chaval en primer plano parece levantar sin esfuerzo unas pesas tremendas pero el espejo tras él demuestra que en realidad sólo tenía un par de anillas en las barras.

¿Conoces algún caso más de desastres o fraudes en vídeo tutoriales?