Esta semana ha llegado a las costas de Canarias un mensaje en una botella que se lanzó al mar en Florida (EE.UU.). Tres años ha tardado en cruzar el Atlántico esta botella, que había sido enviada por unos estudiantes como parte de un experimento.

En verdad, es un experimento que realizan todos los años y, que se sepa, ésta es la primera vez que la "correspondencia" llega a buen puerto, nunca mejor dicho.

La idea de mandar mensajes a personas desconocidas de cualquier otro rincón del planeta, o incluso de otra época, es sin duda romántica. El gran problema es que la botella puede pasarse muchos años flotando libremente por los océanos, y el mensaje en su interior acabará por deteriorarse del todo. En el caso de la botella de Florida, contenía un mensaje apenas ya legible, y un dólar.

Pues bien, en plena Era Digital existe una alternativa que resiste mejor el paso del tiempo: las memorias USB. Los llaman Dead Drops (en honor a los archivos que camuflan en objetos cotidianos algunos espías) y consisten en USBs que la gente empareda libremente en cualquier fachada exterior de un edificio.

Se trata de un proyecto de conocimiento colaborativo y sin ánimo de lucro que puso en marcha un artista alemán llamado Aram Bartholl. La idea, como se comenta en la página web de los Dead Drops, es que la gente comparta entre sí todo aquello que les apetezca: su canción preferida, un poema, un vídeo de sí [email protected] Todo vale.

Solo hay dos requisitos: que las unidades se coloquen en edificios en zonas públicas, y que en su interior se incluya un archivo léeme.txt que contenga el manifiesto donde se explica el proyecto.

A partir de hoy, fíjate bien. Si un día ves un pincho USB que sobresale de una pared, simplemente conéctale un dispositivo que tenga un puerto USB (como un portátil) y podrás comprobar qué hay dentro.

Todo empezó en Nueva York en el año 2010 y en la actualidad se calcula que hay más de 1.400 memorias USB por todo el mundo (incluyendo España), esperando a ser descubiertas.

Cómo instalar un Dead Drop en 10 pasos

Es muy sencillo. Antes de nada, por supuesto, conviene leerse el manifiesto. A partir de aquí, solo tienes que seguir estos diez pasos:

  1. Hazte con una memoria flash USB de cualquier capacidad y tamaño.
  2. Extrae la carcasa de plástico (al parecer, a veces se mantienen mejor sin ella).
  3. Envuélvela en cinta de teflón.
  4. Descárgate el archivo léeme.txt y el manifiesto (está en varios idiomas: eng, french, esp, port, russ, dutch, ger, ita, chin, czech), edita la autoría, los créditos y la fecha y cópialo también a la memoria.
  5. Puedes usar cemento de secado rápido para sellar el pincho en el agujero o hueco que hayas encontrado.
  6. Asegúrate de que la pared tiene buen aspecto después, y añade un poco de pintura de color si lo crees conveniente.
  7. Asegura también que la ubicación que eliges resulta cómoda para quien quiera enchufar allí su portátil (no todo el mundo tiene un cable alargador).
  8. Ten en cuenta que los puertos USB se colocan en sitios diferentes en función del modelo de ordenador. ¿Serían accesibles?
  9. Si quieres, puedes agregar un poco de la masilla para colocar memorias USB en otros objetos (farolas, buzones de Correos, cabinas telefónicas?)
  10. Y por último, toma 3 fotografías: un plano general del barrio, un plano medio del Dead Drop y otra imagen más cercana, donde se pueda ver bien la unidad.

¿Has pensado ya qué te gustaría compartir?