Salamanca es una de esas ciudades caleidoscopio: ¡Tiene de todo! Zona universitaria, zona histórica, cultural, nocturna? Y planes encuentras para todos los gustos y, lo que es más importante, para todos los bolsillos.

Qué hacer en Salamanca

1)      Quedar a tomar el 'piscolabis' a media mañana es una de las prácticas lúdicas más habituales entre los salamantinos. Y es que oferta gastronómica no les falta. Si quieres tapear pásate por 'Con 2 huevos', que ofrece una barra con 30 pinchos exquisitos y a un precio bastante asequible. Otra parada obligatoria en tu ruta debería ser El Corrillo, un pequeño bar que en época lectiva se llena de jóvenes y estudiantes y que abre de 8:30 horas hasta las 2:00. Allí podrás tomarte una cervecita bien tirada y degustar una amplia variedad de tapitas a muy buen precio. No te costará más de 10 euros por barba.

2)      Si lo que buscas es un plan más cultureta por qué no te pasas por la Plaza Mayor. Sí, seguramente que si eres un salamantino de pro hayas pasado por esa plaza una infinidad de veces, pero también es corriente que los que residen en una ciudad pasen por sus emblemáticos rincones sin pena ni gloria. Por eso mismo, resérvate una mañana para acercarte a este rincón y entra en sus catedrales. No olvides subir a las torres medievales a través de la exposición Ieronimus.  La visita te costará 3,75 euros y te permitirá asomarte a las terrazas, las atalayas y las balaustradas de los templos.

Esta no es la única oferta cultural con la que emborracharte de la cultura de esta ciudad. Otra opción es acudir a la exposición 'Gaudí y su entorno' en el Museo Art Nouveau y Art Decó. Y caro no es. Para los adultos la entrada cuesta 4 euros y para los más pequeños (hasta los 14 años) la entrada es libre. Si vas con carné de estudiante o estás jubilado el ticket te saldrá por 2 euros y si estás desempleado la exposición te costará 1 euros.

3)      También puedes dedicar tu día libre con una buena jornada de 'shopping'. Irse de compras por Salamanca puede resultar toda una experiencia. Y no porque no cuente con las típicas cadenas en las que se venden las mismas prendas, sino porque en el centro de la ciudad encuentras pequeñas tiendas en las que adquirir todo tipo de objetos de filigrana charra. Y si aún no la tienes ya estás tardando en comprarte una representación de la rana de la universidad que, esperamos, hayas visto en la fachada de la institución académica.

4)      Si lo que te apetece es sacar a pasear la bici no tendrás ningún problema. Salamanca cuenta con una red de carril bici de 20 kilómetros y, a través de este recorrido podrás llegar a lugares tan turísticos como el el Campus Unamuno, el Puente Romano y el Parque Fluvial. Y sí todavía tienes ganas de seguir pedaleando puedes llegar a pueblos como Santa Marta o Aldeatejada. Si no tienes bici siempre puedes alquilarte una a través del servicio Salenbici.

5)      Se te ha hecho de noche y sigues de jarana. ¡Pues a seguir se ha dicho! Salamanca, como buena ciudad universitaria, cuenta con una amplia oferta de bares y pubs para diferentes gustos musicales y para todos los bolsillos. Pásate por el Paseo Carmelitas donde encontrarás los típicos bares con música comercial y ofertas 2X1; por la Plaza de San Justo y calle Varillas si buscas sonidos alternativos; o por las cercanías de la Plaza de la Fuente si lo que quieres es tomarte una copa sin que te duela el bolsillo.

No hace falta salir de tu ciudad para disfrutar de un buen día de ocio. Y Salamanca propone planes para todos los gustos.