Parece el comienzo de un chiste malo pero allá va: érase una vez un limpiabotas asturiano, un avispado hombre de negocios mexicano, y el alcalde de Río de Janeiro...

Hace poco ha saltado a los medios la sorprendente historia de Javier Castaño, un experto en Twitter que trabaja de limpiabotas en Málaga. Como suena. En una entrevista concedida a la BBC, este improbable gurú de las redes sociales cuenta su azarosa vida y cómo, por cosas de la economía, y tras pasar por varios empleos de delineante industrial, constructor de cabañas de madera y diseñador gráfico, finalmente decidió convertirse en un atípico emprendedor a ras de tierra. Diseño su caja de herramientas y una tarima para que sus clientes pudieran sentarse a la altura suficiente como para permitirle trabajar sentado, e instaló su puesto de limpiabotas en un café malagueño. Como él mismo dice, es un trabajo que le permite tener las manos ocupadas pero la cabeza libre. Y la cabeza de Javier Castaño no para de funcionar.

Además de tener su propia página web y de mantener su propia cuenta Twitter (@limpiabotas_es), el señor Castaño descubrió allá por el año 2009 el potencial de los 140 caracteres. Tanto es así, que movido por un impulso altruista, creó las cuentas de usuario de Canadá, Japón, Río de Janeiro, Madrid, Andalucía, Roma... Además, claro está, de su propia cuenta personal @xabel. Por aquel entonces el microblogging estaba en pañales, pero Javier Castaño siempre fue un entusiasta de la tecnología y un poco adelantado a su tiempo. Lo que le movió a crear las mencionadas cuentas de usuario fue la idea de poder regalárselas algún día a las ciudades o países a quienes verdaderamente deben pertenecer, en vez de a marcas comerciales o a desaprensivos que puedan hacer un uso dudoso de ellas. Y aunque el señor Castaño cobra sólo tres euros por cada par de zapatos que limpia, y ha recibido muchas y jugosas ofertas económicas de gente que quería comprarle esas cuentas, afirma que no lo ha hecho por orgullo: "tengo el ego gordito y pienso: ¿quién es capaz de hacerle un regalo a millones de japoneses, canadienses, cariocas o madrileños...?"

La organización @twiplomacy se encarga de estudiar y supervisar el uso legítimo que de Twitter hacen los titulares de cuentas con nombres de organizaciones internacionales y gobiernos de todo el mundo. Lo hace en coordinación con encargados locales de cada rincón del mundo. Con ellos contactó el señor Castaño para hacer entrega a los gobiernos municipales de Madrid y Roma, el regional de Andalucía o el nacional de Canadá estas cuentas Twitter. En el caso del país norteamericano, se inauguró hace sólo un par de meses su cuenta de microblogging. Javier Castaño se alegró al comprobar que en las primeras 50 horas nada menos que 50.000 tuiteros se hicieron seguidores de esta cuenta. Por el contrario, Andalucía o Roma son cuentas ya entregadas pero aún por estrenar. Eso sí, el alcalde de Roma le envió un libro firmado como agradecimiento. Ojalá algún día este simpático y desinteresado limpiabotas reciba en su iPhone, del que nunca se separa, el mensaje que le confirme que algunos de sus regalos han sido desenvueltos y empezados a utilizar.

En el otro extremo encontramos al empresario mexicano Aaron Grego. Quien anticipándose al futuro ha invertido unos 300.000 ? en comprar los registros .rest y .bar. Estas son algunas de las extensiones de nuevo cuño que van a empezar a poblar Internet muy pronto, cuando empiece a congestionarse la lista de los dominios .com. La lista de nuevos dominios que serán activados en los próximos años incluye nombres de tienda, viajes, nombres de países e incluso de marcas El señor Grego, al ser propietario de estos dos dominios podrá comerciar con ellos, vendiendo miles de nombres con estas extensiones? y seguramente se hará rico.

Hubo un tiempo, hace años, en que la compra y venta de dominios en Internet era un negocio floreciente y de una rentabilidad a veces increíble. Los nombres de famosos, cualquier personaje u objeto de moda e incluso las variaciones fonéticas de estos nombres, eran presas codiciadas por quienes buscaban a cualquier precio visitas a su página, aunque fuese por accidente? Actualmente, los algoritmos de Google, algunas leyes y el sentido común han puesto las cosas en su sitio. En el caso de las redes sociales a veces encontramos iniciativas tan sorprendentes como la del señor Castaño o la del gobierno de Suecia, que cede el uso de su cuenta oficial de Twitter (@Sweden) cada semana a un ciudadano de aquel país elegido aleatoriamente.