Existen miles de formas de ahorrar dinero en la cesta de la compra. Desde cambiar los hábitos de consumo, buscar y comparar productos, hasta dar con el coste adecuado a nuestro presupuesto. Sin embargo, la mayoría de los consejos, y de los expertos que consultemos, nos dirán que lo más importante para ahorrar en la compra es muy sencillo: hacer una lista y ceñirse a ella.

Para colmo, hay un montón de sutilezas que podemos tener en cuenta y que, a pesar de todo, ignoramos con facilidad. Son pequeños trucos que nos permiten ir a por lo que queremos y no caer en la compra por impulso. Eso marca la diferencia entre ahorrar de forma inteligente, o bien gastar cada vez más en nuestras compras.

Consejo básico para salir a comprar alimentos: nunca salir de casa con un agujero en el estómago. Con hambre, estamos en un estado de ánimo tal que tendemos a ir a por lo más suculento, atractivo o delicioso sin pensar si realmente es lo que planeábamos comprar.

hombre feliz en supermercado

Dulces y bollería, comida rápida de estupenda pinta, piezas de carne atractivas... todo eso entrará en nuestro carro y, probablemente, no lo tuviésemos planeado. Resultado: incremento en la cesta de la compra y seguramente "violación de seguridad" en nuestra dieta. Solución: tomarse un tentempié nada más salir de casa. Una manzana, una tostada,... eso nos ayudará a ir sin hambre y a ser más razonables.

Escapar de los productos situados estratégicamente en la entrada del establecimiento, o bien justo en la zona de cajas, nos ayudará a mantener la lista impecable. Esos productos suelen ser productos rebajados porque estén próximos a caducar, o bien son productos colocados para "metérnoslos por los ojos". Son el mejor amigo del consumo por impulso.

Y a la hora de comprar alimentos, ¿siempre fresco o siempre congelado? ¿O algo intermedio? Es difícil de decir si no sabemos la dieta de cada uno, pero si se evitan los congelados por un tema nutricional, hoy en día prácticamente está garantizado que el proceso es de suficiente calidad como para mantener las propiedades nutricionales intactas. La ventaja del producto congelado (pero no procesado y congelado) es que puede consumirse aunque no lo hagamos en un plazo breve de tiempo, al contrario que el producto fresco.

En ese sentido, también podemos decir que es mejor consumir todo lo que vayamos comprando antes de volver a la carga. Si planificamos la compra perfectamente, pensando en las comidas y menús diarios o semanales, no tendremos problema por comprar algo aunque todavía tengamos pequeñas cantidades en casa, ya que todo estará más aprovechado.

¿Cuáles son tus trucos para no gastar de más en el supermercado?

Vía | frugaldad

Foto | Dan4th, Joe Shlabotnik