A veces caminas por calles que te hacen sentir dentro de un film de Woody Allen o de Pedro Almódovar y te ves a ti mismo protagonizando una escena romántica, un drama inolvidable o un final conmovedor. Algunas personas, incluso, ya hacen turismo cinematográfico y eligen su destino vacacional en función de las películas de las que haya sido testigo mudo.

Manhattan

Foto:  Fort Greene Focus - Flickr
Foto: Fort Greene Focus - Flickr

Esta es la isla más filmada de la historia. Nueva York y, en concreto, Manhattan, no es sólo un fantástico escenario para una película. En muchas ocasiones es parte de la historia, un personaje más. Su arquitectura, sus grandes avenidas, sus clásicos taxis, sus esquinas coronadas con alcantarillas de las que, cuando hace frío, se escapa un vaho que confiere a la escena un cierto misterio la convierten en uno de los lugares míticos del séptimo arte. Su idiosincrasia y su gente, diferente al resto de Estados Unidos, es parte fundamental de la película Manhattan en la que Woody Allen homenajea a la ciudad a la vez que lanza una mirada sarcástica sobre la fauna intelectualoide del Nueva York de finales de los 70. Pasear por la quinta avenida, por donde hacía sus compras Carrie Bradshow en Sexo en Nueva York, tomarse un café con unos huevos revueltos en el Katz's Delicatessen, el bar de la mítica escena de 'Cuando Harry encontró a Sally', o sentarse frente al puente de Brooklyn serán actividades ineludibles si quieres ser sentirte parte de una película.

París

Foto: torfo - Flickr
Foto: torfo - Flickr

Si pensamos en una película de amor, un dramón decimonónico o un film lacrimógeno apenas se nos pasa por la cabeza otra ciudad que no sea París. La capital francesa es sinónimo de romanticismo, y no son pocos los directores que han utilizado esa sensualidad urbana como parte de sus historias. Una de ellas es Mouline Rouge y el barrio de Montmartre lleno de luces de neón, cabarets y bajos fondos. Una vuelta a la bohemia y una zona que hay que conocer para entender que París es mucho más que la Torre Eiffel. Este barrio también es el escenario en el que transcurre la historia de Amelie, y una de las cafeterías por las que pasaba esta excéntrica parisina no es de cartón piedra. En el Café Des 2 Moulins podrás hacerte una foto en la barra con el gnomo viajero y, de paso, tomarte un café.

Tokio

Foto:  BriYYZ - Flickr
Foto: BriYYZ - Flickr

La capital japonesa no es una de las más filmadas, pero no cabe duda que muchas de sus grandes avenidas han quedado en nuestras retinas gracias a películas que nacieron clásicas como Lost in Translation. Un fantástico Bill Murray que se reconcilió con su público de siempre y sorprendió a los más jóvenes, y una sugerente Scarlette Johansson, que nos enamoró a todos, paseaban su soledad compartida por rincones de una ciudad prácticamente desconocida por muchos. Si tu bolsillo te lo permite pásate por el Park Hyatt Tokio para disfrutar de unas de las mejores vistas de la ciudad.