Con la llegada de los smartphones y la generalización del uso del móvil para acceder a la Red, parece que no nos damos cuenta que la historia de la telefonía móvil es tan longeva, o más, que muchos de nosotros, aquí presentes. No podemos contar los tiempos de la guerra, cuando se realizaban llamadas de radio a través de los teléfonos de campaña, porque la tecnología era necesariamente diferente. La telefonía móvil irrumpía en el mundo como un hecho irrebatible hace 40 años, el 3 de abril de 1973, cuando un joven ingeniero de Motorola llamado Martin Cooper realizó una llamada desde la Sexta Avenida.

El teléfono pesaba más de un kilo, algo impensable hoy en día, pero necesitaba estar conectado a una base que le proporcionaba carga (o sea, la batería), pero ese acto hoy tan común se convirtió en un hito histórico de la tecnología. Y por si fuera poco, revolucionó completamente el mundo de las comunicaciones y, por añadidura, el mundo tal y como lo conocíamos.

En la época en la que Martin Cooper realizó ese experimento tan decisivo, la tecnología no tenía un desarrollo comparable al actual, y abrir mercado para el nuevo invento no fue fácil. Primero, porque había que idear la forma de que el invento fuese útil y práctico. Segundo, porque había que corregir muchos fallos, pulir conceptos, y asegurar que fuese posible realizar llamadas a cualquier punto, algo que en principio era más complejo de lo que podamos imaginar.

Diez años tuvieron que pasar hasta que se comercializó el primer terminal de la historia, el Dynatac 8000X de Motorola, que costaba la friolera de 4.000 dólares, pero aseguraba toda una hora de conversación. Hoy nos parece de risa, ya que existen terminales que cuestan diez veces menos y tienen 14 o 15 horas de duración en conversación, pero admitámoslo, cuando salió al mercado tuvo que ser el no va más.

A partir de ahí todo fue algo más deprisa. En 1987 se aprobó el estándar GSM (Global System for Mobile Communication), lo que significaría que cada vez más fabricantes podrían diseñar sus terminales y, por supuesto, hacer que las llamadas entre diferentes dispositivos fuesen compatibles. Con el GSM empezó a popularizarse más fácilmente la telefonía móvil, y cuando en 1995 conocimos los SMS, la cosa se puso aún mejor.

Hay muchos terminales míticos, pero seguramente el Nokia 3210 es un pilar fundamental en la popularización de las comunicaciones móviles. Popular, robusto y funcional, ¿quién no ha jugado a la serpiente durante horas? Y quien no haya jugado por tener otro terminal, seguro que conoció alguien con este singular teléfono.

Hoy, gracias a los smartphones y la oferta brutal de tarifas móviles, de datos, etc..., es posible para cualquiera estar conectado con cualquier persona en cualquier momento, descargar el correo electrónico, hacer una videollamada, jugar al poker o reservar un hotel. Todo eso no sería posible si no se hubiese hecho una primera llamada exitosa en 1973, porque la evolución posterior fue mucho más natural (el 3G, el 4G, hacen posible descargar gran cantidad de datos en movilidad, pero todo ello es útil gracias al teléfono móvil en sí).

¡Que sea por muchos años, telefonía móvil!

Vía | Generación Young