Voy a confesarlo, soy gafe. Me compré un mini-disc y aún lo tengo guardado en algún cajón de casa. Creí que Zune arrasaría al iPod y me equivoqué. Mi DVD costó el doble porque era Blu-Ray. Ahora estoy pensando en comprarme otro móvil? ¿alguna sugerencia?

Las nuevas tecnologías cambian el mundo, y lo hacen cada vez con más rapidez. Tanto, que no dan tiempo a muchas de las innovaciones a rentabilizarse, ni a calar entre nosotros. Bueno, no más allá de ese pequeño grupo de forofos tecnólogos (lo que los expertos llaman early-adopters), entre los que me encuentro.

En el mundo de los televisores, por ejemplo, casi han coincidido en el tiempo la llegada de las LCD de alta resolución, las 3D y las smart TV. ¡No me daba tiempo a ahorrar tan rápido! Y para más inri, el gigante Samsung, que a diferencia de sus rivales controla la fabricación de pantallas y de algunos chips de memoria, ha tirado los precios. ¿El resultado? Ningún fabricante de televisores del mundo gana dinero, y seguramente sus mejores inventos acaben en algún armario o trastero (los cajones se quedan pequeños).

En el mundo de la movilidad pasa lo mismo. Los smartphones y las tabletas han arrasado gracias a la fuerza de la marca Apple, pero ¿qué fue de los smartbooks que proponía Qualcomm, por ejemplo? Otro fantástico invento en el que creí? y que no triunfó.

Pero no pierdo la esperanza. Los smartbooks tenían lo mejor de las tabletas: eran muy ligeros y estaban siempre encendidos; con sólo pulsar un botón se volvía a iluminar el escritorio. Pero tenían también todo lo mejor de un PC: un teclado y la posibilidad de, por ejemplo, seleccionar, copiar y pegar de un modo mucho más sencillo que en el iPad.

Los smartbooks eran más pequeños que los netbooks (esos miniportátiles que se hicieron famosos con el Eee de Asus, y de paso dieron a conocer la marca Asus en España), y también más pequeños que los híbridos y convertibles PC/tableta actuales.

Ahora se dice que lo más in son las phablets que, simplificando, vienen a ser smartphones con una pantalla de más de 5 pulgadas. La verdad es que no lo tengo tan claro, su utilidad más evidente es la de ver vídeos en alta resolución a través del dispositivo, algo que ya intentó Nokia con su gama NSeries (el N90, el N95, N97?) a partir del año 2005, pero cuyos grandes planes de futuro se fueron al traste con la llegada del iPhone. Una lástima porque el N90 hacía unos vídeos estupendos (ése ya no lo tengo en el cajón, se lo regalé a mi prima).

Volviendo a mi dilema inicial, no sé qué móvil comprarme... Puede que mire en algún cajón a ver si encuentro uno, lo libere y me cambie a MásMóvil.