¿Qué fue de…?

Si no necesitas consultar la Wikipedia para saber lo que es un hula-hop; si has hecho la E.G.B o el B.U.P. en vez de la E.S.O.; si recuerdas haber visto alguna vez una tele en blanco y negro o si estuviste en la Expo de Sevilla de 1992… este post es para ti. Porque vamos a invocar la memoria de algunos de los ídolos que se colaron en nuestras vidas y que «partían la pana» (tenía que decirlo) hace mucho, mucho tiempo. Sí, hablo de un tiempo en el que ni siquiera existían los smartphones. Lo hubo.

Empezamos hablando de Mayim Bialik. Para los fans de la serie «The Big Bang Theory» es solo la novia de Sheldon Cooper, el neurótico genio que irrita a todos con sus manías. Pero sabed, oh jovenzuelos, que esta actriz fue hace mucho la inefable «Blossom», una estrafalaria niña que protagonizaba su propia serie y que hacía más o menos lo que Sheldon  pero en plan adolescente. Su personalidad friki y su familia convencional eran la mezcla ideal para que se produjeran un montón de situaciones divertidas de las cuales la pequeña Blossom siempre sabía extraer una conclusión filosófica.

Otro caso en el que la historia parece repetirse (un niño famoso que reaparece mucho tiempo después y vuelve a saltar a la fama de adulto) es el de Sean Astin. Su nombre no nos dice nada, pero ¿quién no recuerda a Los Goonies? Mickey, el chaval protagonista de una de las mejores películas de pandillas de todos los tiempos, se ha «reencarnado» cinematográficamente para formar parte de otro grupo de amiguetes aventureros y bajitos: es nada menos que Sam, el inseparable compañero de Frodo en la trilogía de El Señor de los Anillos. Debe ser maravilloso pasarse la vida de aventura en aventura y sin terminar de crecer de verdad, ¿no?

Un poco más reciente en el tiempo fue la «Sensación de vivir» que llenó de envidia a todos los adolescentes que seguían la serie con ese curioso nombre. Un grupo de pijos (sin paliativos) californianos que se dedicaban a vivir la vida estrenando coches, novias y ropa como si no hubiera un mañana. Pues lo había (el mañana), y los años pasaron y las cosas cambiaron. Jason Priestley, el protagonista con tupé a lo Elvis que se llamaba Brandon en la serie, siguió con su carrera de actor con fortuna desigual e incluso ha probado suerte colocándose detrás de las cámaras. Se casó hace nueve años y tiene dos hijos y nos preguntamos si como papá será tan «guay» como cuando era un adolescente consentido y ricachón o será un padre convencional y soltará eso de «los jóvenes de ahora lo tenéis todo»…

Pero no todos los ídolos de nuestra juventud jurásica son del otro lado del charco. El que no haya conocido u oído hablar de Espinete, el erizo rosa de Barrio Sésamo, que haga una búsqueda en Google antes de seguir leyendo. Sí, el que no llevaba ropa durante el día pero al llegar la noche se enfundaba un pijama y gorro de dormir. El que vivía en una caseta de madera sin que nadie se preguntase qué pintaba un erizo gigante que jugaba con los niños y se hartaba de chuches. El que animaba Chelo Vivares, la actriz que debía achicharrarse de calor bajo el disfraz y que supo imprimir gracia y ternura a nuestro querido Espinete. Y la misma que, oh sorpresa, se pasó la Expo de Sevilla dentro de otro disfraz gigante, el de la mascota Curro. Actualmente, Chelo Vivares continúa dando vida de alguna forma a personajes»importantes» en nuestras vidas y es una gran actriz de doblaje, prestando su voz al Tod Flanders de Los Simpsons entre otros muchos.

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