Por favor, que no te roben mi móvil

A veces nos olvidamos de que nuestro smartphone es en realidad un ordenador personal que nos sirve, entre otras cosas, para hacer y recibir llamadas. Y ahí está el peligro: posiblemente almacenemos en él más información importante que en cualquier otro dispositivo. Redes sociales, datos bancarios, finanzas personales, correo electrónico, asuntos de trabajo, fotos, agenda… Resulta escalofriante la posibilidad de entregar toda esa información a un extraño, o peor aún, a alguien con malas intenciones. Entonces, ¿por qué no protegerla?

Nadie en su sano juicio dejaría su ordenador portátil sin una contraseña requerida para iniciarlo. Sobre todo, si habitualmente lleva ese portátil a todas partes y menos aún si dicho portátil fuese tan pequeño que fuese relativamente fácil perderlo o que nos lo sustraigan. Pues con el smartphone deberíamos actuar exactamente igual. Sin embargo, poca gente cree necesario encriptar el contenido de su teléfono móvil. Con lo fácil que es… Para los usuarios de Android basta con trastear un poco en Ajustes- Seguridad para proteger con una clave la memoria del dispositivo o la tarjeta SSD. Los poseedores de un iPhone deben ir a Ajustes – General – Bloqueo con contraseña y pueden optar, por ejemplo, por programar la autodestrucción de los datos si se introduce un código erróneo diez veces seguidas.

Hay que reconocer que, si alguna vez hemos tenido la desgracia de que nos robasen el smartphone, nuestra primera y lógica reacción es pasar un buen rato buscándolo bien y reconstruir nuestros pasos para ver si lo hemos olvidado. Tal vez una hora después pensamos en llamar a nuestro operador para que anule el servicio y si es posible bloquee el terminal. Para entonces puede ser demasiado tarde. Un inconveniente del bloqueo es que a partir de ese momento no podremos usar aplicaciones como Find my iPhone u otras similares para saber dónde está nuestro querido móvil. Pero tal vez sea preferible a arriesgarnos a que algún caco se haga con nuestra más preciada información… y la de nuestros contactos.

Por molesto o engorroso que nos pueda parecer, es muy aconsejable curarse en salud encriptando nuestros datos, pero si te parece cosa de paranoicos o simplemente no quieres tener que memorizar una clave más, al menos protege con un PIN, una palabra o un trazo digital el inicio de tu teléfono. Pero ten en cuenta una cosa: mientras que un PIN tiene solo cuatro dígitos, y por tanto 9.999 posibles combinaciones, una encriptación como la ofrecida por los Galaxy Nexus, que consta de seis caracteres –uno de ellos ha de ser numérico-, ofrece nada menos que 371.993.326.789.90.217.467.999.448.150.835.200 millones de posibilidades.

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