Una de las acepciones de la palabra crisis que recoge el diccionario se refiere a una situación dificultosa o complicada. Nada más cierto si pretendes divertirte, echas mano a tu cartera y lo único que encuentras es un bonometro? ¡caducado!

Has vuelto de vacaciones y te has pasado de presupuesto...o todavía no te has ido y toca ahorrar para poder hacer esa escapada tanto tiempo planeada.

Bueno, tratemos de poner a mal tiempo, buena cara, como dice nuestro refranero español. Porque puedes divertirte sin que tengas que acabar pidiendo dinero al Banco Central Europeo. Vamos a ello:

Origami. En algún rincón de tu casa tienes que tener papeles viejos que no necesites, así que ¿por qué no utilizarlos para aprender el sorprendente arte de origen japonés que te convertirá en un escultor del papel? Y quien sabe si un día puedas hacer las mil grullas.

Monologuista. Ya es hora de que des el salto al humor profesional, aunque antes de eso quizá tengas que ensayar un poco. Te propongo que escribas tu propio monólogo, te coloques frente a un espejo y trates de imaginarte un teatro abarrotado de personas con ganas de reírse a carcajadas. Y si ya eres capaz de imaginártelos a todos en ropa interior, tu posible miedo escénico no tendrá nada que hacer. Grábate y luego compara tu monólogo con el de los invitados a El Club de la Comedia.

Surfista de andar por casa. Sólo para amantes de las emociones fuertes y personas carentes de vergüenza ajena. Busca algún tema interpretado por Dick Dale, sube el volumen y trata de imaginarte que estás cabalgando las olas en las cristalinas aguas de las playas de Waikiki.

La vuelta al mundo en Wikipedia. Que no tengas dinero no significa que no puedas viajar? con tu imaginación. No es lo mismo, lo sé, pero a lo mejor te sirve para aprender un montón de cosas sobre aquellos lugares a los que te gustaría ir tarde o temprano cuando la economía te lo permita. Te propongo que te hagas una lista con los cinco lugares a los que más te apetezca ir, los busques en la Wikipedia y vayas anotando lo que más te llame la atención de cada uno de ellos. Con todos esos datos y alguna que otra fotografía te puedes crear tu propio cuaderno de viajes.

Creerte un ultramaratoniano...sin salir de casa. Te recomiendo el libro Nacidos para correr, de Christopher McDougal, editado por Debate. Conocerás la sorprendente historia de los indios tahahumara, capaces de correr cientos de kilómetros sin descanso. Y te sumergirás en las increíbles hazañas de los ultramaratonianos. Te costará no ponerte las zapatillas y salir a correr.