Desgraciadamente, hay gente para la que un ´whatsapp´ vale más que mil palabras. Todos lo hemos visto: dos personas comparten mesa y mantel pero una de ellas está pendiente del teléfono móvil mientras la otra, resignada, come en silencio o mira al infinito: está sola.

Esto, que toda la vida se ha llamado falta de respeto, lo ha rebautizado una empresa de comunicación australiana como "phubbing", mezclando las palabras inglesas "phone" (teléfono) y "snubbing" (ignorar). Da igual como lo llamemos, lo cierto es que se trata de un problema bastante frecuente. Tanto, que ha dado lugar a una curiosa iniciativa llamada, cómo no, "stop phubbing", que trata de denunciar y erradicar una práctica ciertamente desagradable usando el sentido del humor.

Por ejemplo, la página web "oficial" de los paladines antiphubbing afirman que un restaurante registra, de media, 36 situaciones diarias en las que alguien prefiere actualizar su estatus en Facebook antes de explicar qué tal está a su compañero de mesa; y que el 97% de la gente afirma que la comida sabe peor cuando se disfruta junto a alguien que nos ignora. Y peor aún: dice que nueve de cada diez "phubbers" termina convirtiéndose en político, y que el 87% de los adolescentes prefieren comunicarse por las redes sociales mejor que en persona.

Naturalmente, se trata de una broma simpática que no deja de tener fondo de verdad, pero más de un medio "serio" se ha hecho eco de estos datos dándolos por ciertos, lo que nos hace pensar en por qué no habrán contactado con los autores de la página en vez de copiar sin más su contenido. ¿Será que ellos también prefieren leer una pantalla a contactar con otros para contrastar la información? Bromas aparte, tiene poca gracia que alguien que está a nuestro lado dedique más tiempo a probar nuevas melodías o a buscar chistes de Chuck Norris en vez de prestarnos la atención debida.

En parte, resulta comprensible que con la gran cantidad de cosas que nos permite hacer un smartphone conectado a internet, sintamos cierta ansiedad por lanzar un ´tuit´, fotografiar nuestra comida para Instagram, anunciar al mundo que estamos de lunes o buscar alguna oferta para viajar estas vacaciones. Pero si no queremos que nuestra red de amigos se convierta poco a poco en virtual y deje de ser real, debemos poner un límite a esas costumbres antes de que se convierta en una especie de tic nervioso.

En el peor de los casos, y siempre sin perder la sonrisa: podemos pensar que ni siquiera los famosos escapan de este mal hábito, y la propia web lo demuestra con varias fotografías de Rihanna, Victoria Beckham o Mark Zuckerberg (bueno, vale, este último tiene una buena excusa para estar colgado de Facebook). Pero atención, porque cualquier amigo disgustado con un "phubber" puede mandar a esta web una foto que muestre al culpable de haberle ignorado y hacerle entrar en el "salón de la vergüenza". Ahora imaginemos que un phubber encuentra aquí su foto mientras navega por internet con el smartphone? ¡a lo mejor responde con un sms!