Recientemente se ha hablado mucho sobre una noticia publicada originalmente por el Washington Post acerca de un hotel norteamericano que penalizaba con un pago de 500 dólares a los clientes que publicasen en cualquier medio de Internet una opinión negativa. Al parecer, una pareja que celebró la fiesta de su boda en la Union Guest House criticó de manera poco favorable a este establecimiento en el conocido sitio de ´reviews´ Yelp y en seguida recibieron correos amenazándoles con quitarles 500 dólares del depósito de seguridad que habían efectuado si no retiraban su mala crítica. Y ayer mismo otro periódico, el New York Times, hablaba del curioso caso de una pareja que, tras comprar un coche en un concesionario, recibió por correo "sugerencias" de críticas altamente favorables para ese establecimiento; se les pedía que las publicasen tal cual en cuantos más sitios de Internet mejor.

A nadie le sorprende a estas alturas que, con la importancia que han cobrado las webs de opiniones como Tripadvisor o Ciao, cualquier negocio busque usuarios que pregonen abalanzas hacia ellos a los cuatro vientos.  La inmensa mayoría de las veces, estas opiniones son sinceras y su única motivación es ayudar a otros usuarios o desahogarse con una pataleta on-line. Además, hay auténticas joyas del ingenio e incluso alardes literarios en algunas de estas críticas y uno no puede sino agradecer y admirar a estos criticones por empeño y el tiempo dedicado a tal menester. Pero, aparte de las reglas éticas que no todos parecen respetar, ¿cómo son las críticas o ´reviews´ que se publican en Internet?

Según un curioso e interesantísimo libro publicado recientemente, "El discurso de las reviews online de los consumidores", las opiniones vertidas sobre objetos o bienes caros suelen estar más elaboradas y contener mayor número de palabras. Por ejemplo, por término medio, las opiniones de batidoras de más de 500 dólares son las más largas en Amazon, y las más cortas son las que hablan de marcas de té. Y otra curiosidad: el adjetivo "bueno" siempre suele ir acompañado de un adverbio que es el que realmente da sentido a la calificación que hace el usuario. Es como si esta palabra por sí sola resultaso poco explícita y viniera a significar "simplemente pasable. Así, cuando alguien quiere decir que algo le parece bueno difícilmente se limitará a escribirlo, sino que pondrá algo como: "es muy bueno" o "realmente bueno".

Por otro lado, excepto en los casos en los que alguien está realmente disgustado con una compra o un servicio (en cuyo caso su crítica consistirá en una ristra de quejas y probablemente insultos), normalmente se tiende a suavizar o justificar las malas ´reviews´ acompañándolas de alguna historia personal. Por ejemplo, la típica queja sobre el servicio de un restaurante en una ocasión especial que se vio arruinada ("estropearon mi cumpleaños"). Según algunos expertos, puede resultar saludable escribir sobre una mala experiencia como esta para superarla e incluso buscar la comprensión y simpatía de los demás en lugar de quedarse con el disgusto para uno mismo.

La mala fe y los trolls son, por desgracia, fenómenos frecuentes en este mundillo, y resultan especialmente sospechosas las opiniones furibundas de usuarios que no tienen más que una crítica publicada o las de aquellos que no dan muchos detalles sobre su experiencia y sí sobre los dueños del negocio criticado. Es el caso de la típica queja sobre los hábitos higiénicos del dueño de un restaurante (no el chef o los camareros), o las ´reviews´ plagadas de exageraciones que a veces, oh, sorpresa, incluyen la recomendación descarada de algún negocio de la competencia. Igualmente frecuentes son las opiniones de usuarios que parecen dedicar mucho, mucho tiempo a publicar sus críticas en determinadas webs y que hacen de ellas casi, casi su blog personal. Por último, están los que apoyan sus aseveraciones revistiéndose de autoridad para que nadie dude de su calidad de expertos en la materia ("viajo por negocios más de veinte días al mes?" o "mi familia posee varios restaurantes así que sé de lo que hablo"). A ver quién les discute.

Pero aunque no siempre resulten de gran ayuda, las que más se agradecen son las ´reviews´ en las que sus autores han dejado lo mejor de sí mismos, consiguiendo a veces arrancar una sonrisa con sus ocurrencias o aclarando que lo suyo puede haber sido cuestión de suerte, buena o mala. Y es que la sinceridad es siempre la mejor manera de expresar una opinión.

Si estas interesado en saber más acerca de lo que piensan otros usuarios de nosotros, puedes consultar las opiniones Másmóvil y estar al tanto de todas las opiniones que tienen los clientes de nuestras tarifas de fibra y móvil.

Y tú, ¿has publicado alguna vez tus críticas y opiniones en Internet?