El smartphone se ha convertido en una continuación de nuestras manos y la tableta en un elemento indispensable en nuestros bolsos y mochilas. Ahora está aterrizando la tecnología que no sólo nos cabe en cualquier compartimento sino que va a formar parte de nosotros, los conocidos wearables. Para qué llevar gafas de sol si podemos ponernos unas Google Glass; o mejor sustituir un reloj analógico (ya la propia palabra suena a antiguo) si podemos amarrar a nuestra muñeca una pulsera que nos da la hora mientras nos guía por nuestra ruta mañanera a la vez que nos controla nuestras pulsaciones.

Pero, ¿y por qué quedarnos ahí? Está claro que cada vez queremos llevar más tecnología encima, pero llegará un momento en el que no encontremos hueco en nosotros mismos para incluir más aparatos. O sí. Siempre nos quedará la piel. Y no es que nos hayamos puesto macabros, esta idea ya ha pasado por muchas mentes y en breve será una realidad más.

Los códigos QR han dado un paso más, fuera del papel y la pantalla del ordenador. Ahora también los podrás encontrar en la piel de muchos humanos. ¿Para qué? Algunos lo llaman arte, otros lo ven como el modo de llevar el currículo encima e incluso hay quien aprovecha para hacer animación con su tatuaje. Éste fue el primero que se lanzó a la aventura, con streaming en Facebook incluido.

Y si te hablamos de cyborgs o biohackers, ¿te viene algo a la cabeza? Probablemente lo más cercano que tu mente haya procesado es a Robocop. Y de eso se trata, pero fuera de la ficción. Hay personas que han decidido insentarse en su cuerpo imanes y chips con el fin de que esta tecnología les convierta en auténticas máquinas. Esta innovación se concibe incluso para ayudar a deficiencias que pueda tener nuestro cuerpo de nacimiento, como el artista daltónico Neil Harbisson, que se implantó en su cráneo un nuevo 'ojo electrónico' para mejorar este defecto.

Foto: Neil Harbisson | Flickr

Pero si hay una tecnología que en no mucho tiempo estará presente en las pieles de muchas personas son los conocidos como biochips. Aquí el abanico de posibilidades se amplía hasta donde la imaginación alcance. Con estos implantes podrías llamar por teléfono, hacer una búsqueda por internet, apagar la alarma de tu hogar cuando entres o poner en marcha el coche. Y es que parece que en nuestro cuerpo 'cabe de todo'. Y si no nos crees, echa un ojo a este experimento.

Y tras toda esta información y vídeos, ¿te atreverás a llenar tu cuerpo de tecnologías?