A lo mejor es que ya no saben qué inventar. O que, en cuestiones de tecnología, para distinguirse del resto hay que ser radicalmente distinto. O puede ser simplemente que, con casi tantos móviles funcionando como habitantes hay en el mundo (dicen que se alcanzará esa cifra este año), es lógico que haya excepciones a la regla y algunos sean? diferentes. Estos son algunos de los móviles más raros del mundo.

Se llamaba Zen. Era chino. Y muy, muy peculiar. Parecía un espejo de viaje bañado en oro de veinticuatro quilates y entre sus adornos incluía una pieza de jade auténtico. Ya puestos, los diseñadores remataron la cosa con un lacado a base de perlas pulverizadas. Todo brillaba en este increíble dispositivo que se vendía en China hasta hace poco. Pero lo que más brillaba, por su ausencia, era la funcionalidad: el inefable teclado redondo lo hacía más apropiado para ser enseñado que usado.

La réplica de occidente vino, cómo no, en forma de iPhone, también bañado en oro y con diamantes incrustados aquí y allá. El arma definitiva para quienes necesitan demostrar lo que valen ?o lo que cuestan- con solo mostrar el móvil en público. Dicen que "combina la extraordinaria creatividad y el impacto emocional de un diseño único con el tradicional saber hacer británico". No tenemos nada que añadir. Bueno sí, que cuesta 9.899 dólares.

Chamelephone, o para entendernos, camaleónfono, se llamaba un prototipo de Fujitsu que tenía la capacidad de perderse él solito. Su carcasa exterior era una pantalla que mostraba el color de su entorno más próximo, de manera que si, por ejemplo, se depositaba el móvil en una mesa blanca, nuestro dispositivo adoptaba ese color. Y de igual modo con cualquier otra superficie. Ideal para adaptarse al entorno, decían sus diseñadores. Y para perder el móvil cada dos por tres, debieron añadir los ingenieros. Para contentar a ambos, el modelo final incluía una pequeña lucecita verde en una esquina.

Pero un buen día los diseñadores de Siemens debieron aprovechar que los ingenieros estaban tomando un café y consiguieron colar el Xelibri. Donde algunos veían una elegante mezcla de complemento de moda y tecnología, otros veían simplemente un móvil con forma de pera para llevar colgado al cuello. Dorado y reluciente, como todos los teléfonos que presentamos en este post, el Xelibri atrae todas las miradas al escote de su dueño, y por si acaso alguien no se ha dignado mirar, el Xelibri se ilumina al recibir una llamada o mensaje. Del mini stick con el que se navega por los menús mejor no hablamos?

Finalmente, tradición y modernidad se dan las manos en el móvil con forma de papiro. Decimos que se dan las manos porque hacen falta las dos para poder usarlo, ya que su simpático diseño se basa en unir un smartphone "tradicional" con una pantalla desplegable que se extrae desde uno de los laterales. La idea es buena, y desde luego lleva el concepto de móvil más allá, mucho más allá. Tanto que la verdad es que uno se pregunta si de verdad es móvil o incluso portátil esta especie de cetro tecnológico con pantalla adosada. Funciona exclusivamente con energía solar, lo que es bueno y malo al mismo tiempo, ya que nos obliga a tener que sacarlo de casa de vez en cuando. Y tiene pinta de pesar bastante.