Quien estuviera esperando un iPhone barato se habrá llevado una decepción. Apple ha presentado esta semana un nuevo iPhone "un pelín menos caro" que los icónicos terminales de la manzana. Pero de ahí a considerar el nuevo iPhone 5C como un móvil barato hay un gran trecho. El precio de 99 dólares (70 euros al cambio) que han aparecido en muchos titulares estos días está ligado a un contrato con una operadora de dos años de permanencia.

Pero el precio del terminal de 16 Gb libre es de 549 dólares en Estados Unidos. En España, donde habrá que esperar hasta diciembre, se estima que costará 599 euros, puesto que es el precio oficial de Francia y Alemania, donde se lanzará el próximo 20 de septiembre. Y en China, uno de los mercados en el punto de mira de Apple con este nuevo móvil, costará 4.488 yuanes, unos 560 euros.

Con estos precios, no se puede hablar de un iPhone barato. De hecho, el nuevo iPhone 5S de gama alta parte de los 699 euros. Es decir, que por 100 euros más se puede tener un iPhone con su carcasa de aluminio metalizado en vez de plástico, su superchip A7 de 64 bits, sus nuevas funciones de cámara y su lector de huella digital. El consumidor que adquiera libre un 5C está pagando 599 euros por un terminal que tiene un hardware (el del iPhone 5) de hace un año y una carcasa de plástico, eso sí, de llamativos colores.

Si se tiene un presupuesto considerable para comprar un iPhone, no parece que merezca la pena decantarse por el nuevo 5C. Parece que la estrategia de Apple está más ligada a vender el terminal ligado a contratos de permanencia con las operadoras. Pero no podemos olvidar que, en España, algunas operadoras han abandonado la política de subvenciones y, como mucho, ofrecen la posibilidad de adquirir los terminales a plazos. Habrá que esperar a diciembre para ver qué planes se ofrecen ligados al iPhone 5C para hacer cuentas.

Con este lanzamiento, Apple mantiene su política de tener tres modelos de iPhone en el mercado: el novísimo de gama alta (el 5S), un modelo de hace un año (lo han llamado 5C, pero se puede decir que es un iPhone 5 con carcasa de plástico), que cuesta 100 euros menos, y uno antiguo (4S) con sólo 8 gigas de memoria y cuyo precio es 300 euros inferior al modelo alto de gama. Eso sí, el ponerle un "apellido" nuevo al iPhone de hace un año, anunciarlo, crear ruido mediático, ponerle carcasas de colores...supone una hábil estrategia de márketing para dotar de entidad propia a ese segundo terminal dentro de la oferta de Apple.

La caída en bolsa de Apple -ha perdido el listón de los 500 dólares- desde el anuncio de los nuevos terminales el pasado martes refleja la decepción de Wall Street después de meses en los que los analistas apostaban por un iPhone más económico, en el entorno de los 400 dólares. "Demasiado caro", aseguran los analistas de Credit Suisse, a quienes no les ha gustado la decisión de Apple de mantenerse en esa gama alta de precios, que le impide competir con fabricantes como Samsung en mercados emergentes. "La estrategia de precios de Apple impedirá a la compañía ser competitiva en mercados importantes debido a su crecimiento en la industria de smartphones, fundamentalmente en China", aseguran los analistas de UBS.