En épocas como ésta, con una recesión económica con precedentes, pero lo suficientemente lejanos como para que nos parezca sin precedentes, hay varios tipos de empresas y de mercados. Está el segmento de grandes compradores, de personas adineradas a las que las fluctuaciones económicas no afectan. Este segmento "financia" al mercado de lujo.

Luego está el mercado de lo barato, pero a la vez de mala calidad. O simplemente, sin ser de mala calidad podemos decir que es barato y que no se le puede pedir más. Entre esos dos mundos se encuentran centenares de empresas que venden miles de productos y que están en una situación compleja: los adinerados no necesitan comprar ahí, y los que se van al mercado barato no ven el aliciente de comprar en el "sector intermedio". ¿Cómo van a salir de ahí?

Nuestro compañero Ramón habla de cómo la crisis ha hecho que los consumidores se reeduquen en cuanto a cómo compran. Este fenómeno afecta directamente a esas empresas que señalamos, porque ¡la reeducación del consumidor puede dejarlos sin público! ¿Y cómo van a reaccionar? ¿Qué nos pueden ofrecer?

Un ejemplo que me encanta y que puede darnos pistas de lo que estará a nuestro alcance, de lo que nos dará ventajas como consumidores, es la personalización total del producto, y en el momento que lo compremos. Por ejemplo, las máquinas expendedoras Freestyle de Coca Cola. Estas máquinas permiten elegir una mezcla cualquiera de entre las bebidas disponibles, a saber, bebidas isotónicas con refrescos de cola, agua de sabores...

Esta especialización máxima que es la personalización instantánea puede ser un punto a favor del consumidor, que verá cómo las empresas aprenden a ofrecer servicios o productos diferenciales a precios razonables, permitiéndonos seguir con nuestra costumbre de consumir con sentido común y mucha cabeza.

Foto | Naughty Architect