La pareja que cocina unida se mantiene unida

En la cocina, como en la vida en general, contar con un compañero que te apoye y te ayude es siempre una bendición. Sí, seguro que algunos de vosotros pensáis que hay veces que un pinche (sobre todo si éste no es muy ágil) molesta más que otra cosa. Pero, ¿y si ese escudero es tu pareja? He aquí las 10 ventajas de compartir fogones con la persona con la que también compartes cama:

cocinar en pareja

1) Pasar más tiempo juntos. Cocinar en pareja puede proporcionaros un ratito agradable, un momento para compartir confidencias mientras os esforzáis porque la comida salga a gusto de los dos. Además, puede que te sorprendas con el talento culinario de tu partner.

2) Aprender juntos. Pero, qué pasa cuando a ninguno se le da bien la cocina… Seguramente te haya pasado aquello de sorprender a tu pareja con un filete con patatas (por poner un ejemplo) y descubrir con tristeza que la carne está pasada y se parece más a un chicle que a un buen chuletón. Para evitar posibles regañinas y/o cachondeos por tus artes con los fogones, por qué no cocináis juntos y aprendéis el uno del otro… Además, de esta manera, afianzáis aún más vuestra relación.

3) Tener un pinche gratis. También puede pasar que tú tengas un gran toque con los pucheros y tu pareja un buen paladar (y poco más). Por qué no te dejas de tonterías y le pides que te ayude. Le harás sentir útil y, además, te ahorrarás muchos paseos por la cocina.

4) Es romántico. Cocinar puede resultar muy estimulante. Bien es cierto, que no es lo mismo hacer una fabada que un pastel de chocolate, pero las texturas, los olores y la mezcla de sabores despiertan los sentidos (y no sólo el del gusto).

5) Fomenta la conversación. De todos es sabido que el día a día puede hacernos caer en la rutina, y a veces esa monotonía nos agota y nos pone de mal humor. Incluso, puede pasar que creas que tus largas tardes de charla con tu media naranja han pasado a la historia. Para evitar que el tópico de que los años hacen llagas en tu relación, invita a tu pareja a compartir un ratito entre sartenes para, de paso, hablar de cosas que, quizá, no sean muy sesudas pero que seguro te ayudarán a revivir viejas pasiones.

6) Aumento de la complicidad. Compartir esos ratitos con la pareja os ayudará a coger aún más confianza. Seguramente todavía tengáis muchos momentos en los que os sorprendáis de vosotros mismos, y este puede ser uno de ellos.

7) Impulsa la creatividad. Superar los huevos fritos con patatas, por muy deliciosos que estén, es toda una proeza. Si os motiváis juntos podréis elaborar platos innovadores, con productos que no soléis tener en cuenta y con los que apenas contáis. Y, además, crearéis nuevas recetas que seguro serán la envidia de todos vuestros amigos.

8) Puedes convertirte en el coach de tu pareja. Hay momentos en los que necesitamos que alguien nos escuche, nos apoye y nos proteja. Puede ser que te dé vergüenza admitir que estás baj@ de moral delante de tu media naranja, y que eso de estar pelando cebolla y cortando a juliana te ayude a abrirte y contarle lo que te pasa. Aprovecha estos ratitos para confesarte y descubrir en tu pareja el mejor aliado.

9) Descubrir habilidades ocultas. Quizá tu pareja puede ser un gran enólogo aún por descubrir, y con esta experiencia seguro que os sorprendéis de las habilidades ocultas que tenéis para mezclar sabores, para elegir el vino perfecto para ese menú que habéis elaborado, o para presentar los platos con un exquisito gusto.

10) Comértelo todo. Y, lo mejor de cocinar juntos, es que seguramente os guste todo lo que habéis elaborado y podáis disfrutarlo como se merece: con una buena mesa, un buen vino y la mejor compañía.

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