Cada pocos días salta a los titulares la (cada vez menos) sorprendente historia de un genio precoz. Un niño paquistaní de cinco años que se convierte en el instalador certificado de Windows más joven del mundo; una niña macedonia de nueve que es ingeniero de Microsoft; un chaval egipcio de 14 que es uno de los pocos instructores del lenguaje de programación C++ que aún no tienen edad legal para votar? No es raro que incluso Google, una empresa conocida por sus curiosos métodos para reclutar empleados, haya pensado en usar el popular videojuego Minecraft para plantear problemas de física cuántica a los pequeños genios del mañana.

¿Son los niños y jóvenes nacidos en nuestro tiempo más inteligentes que nunca o se trata simplemente de que están siendo formados con métodos de enseñanza que les estimulan más y mejor? Los anglosajones los llaman millennians, "milenaristas". Es la generación que nación con Internet, aquellos que se encontraron inmersos de lleno en la sociedad de la información y los ordenadores. Jóvenes para los que un teléfono clásico, con cables y dial redondo, solo evoca el icono de una app. Chavales que deben arrugar la frente cuando leen o escuchan que a la mayoría nos sigue asombrando que se puedan mandar mensajes y fotos de manera instantánea a la otra punta del planeta con un solo gesto.

Para definir a los milenaristas se recurre casi siempre a una acotación temporal -los nacidos entre 1998 y 2004, por ejemplo-. Pero ya que hablamos de la generación de Internet por qué no usar sus propios términos: si efectuamos una búsqueda en Google escribiendo "Generación X", comprobaremos que, mientras que esa coletilla fue usada en titulares de periódicos norteamericanos más de 2.000 veces en 1995, el año pasado solo fue mencionada 800 veces. Sin embargo, y al igual que en los años sesentas probablemente había "hippies" de corazón que no eran precisamente jóvenes, hoy día hay mucha gente que comparte con la generación milenarista muchas de sus características, inquietudes y visión del mundo.

Hay quien se queja de que las escuelas de hoy no enseñan a los estudiantes cómo será el mundo en que les tocará vivir. Y hablamos de personas que dentro de quince años ocuparán el 50% de los puestos de trabajo en la mayoría de los países. Lo más interesante no será ver cómo esta generación se adapta al mundo que va a heredar, sino comprobar cómo lo transforman. Ahora bien, por tentador que resulte un canto al optimismo y aunque nos encantaría entonar una oda a un futuro color de rosa gracias a la tecnología, la historia nos enseña que en cada generación los defectos, al igual que la energía, no suelen desaparecer sino que más bien se transforman. ¿Y cuáles son las, digamos, cualidades negativas que puede tener la generación que viene? Según los expertos, estas:

Son impacientes y exigentes. Si algo no funciona al instante y perfectamente, raramente le dan una segunda oportunidad. Esa web mal diseñada que necesita 30 segundos para cargar, esa conexión wifi lenta e inestable, ese servicio streaming que va a tirones? son inconvenientes para la mayoría de nosotros, pero para muchos milenaristas son sencillamente inaceptables. Casi siempre hay más opciones para todo, así que para captar la atención de un usuario así, hay que ser ultra eficiente. No en vano, hay quien les llama también la generación NOW ("AHORA").

Pónmelo fácil. La experiencia como usuario debe ser satisfactoria desde el principio. ¿Manuales? Por favor. Como máximo un tutorial de pocos minutos y que sea divertido. No es que sean vagos, es que en su escala de valores la inmediatez y la facilidad de uso son fundamentales. Muchos apuntan el caso de Apple, con interfaces "amigables" y una fluidez de manejo envidiable, como el ejemplo perfecto de lo que busca este tipo de usuarios. Teniendo en cuenta que el comercio electrónico cada vez tiene más importancia, desde eBay y Amazon hasta la industria de ocio y multitud de servicios, resulta indispensable para cualquier empresa alcanzar la excelencia en este campo, que hace mucho dejó de ser un escenario alternativo para convertirse en el campo de batalla económico del mundo actual.

La imagen, el prestigio y la fama de una marca o producto se forja, mantiene y cambia on-line. A nadie le importa demasiado que en determinado establecimiento los vendedores sean bordes. Pero si la tienda web de una marca funciona mal o sufre un ciber ataque, esa marca lo tendrá muy difícil para enderezar las cosas y convencer otra vez a sus clientes de que son de fiar. La tolerancia de los consumidores milenaristas ante un problema de este tipo es relativamente baja, y una mala experiencia on line puede eliminar para siempre de su lista de favoritos a cualquier proveedor de Internet. De nuevo, recordemos que hay infinidad de opciones, así que ¿por qué sufrir?

Por último, las redes sociales son el ecosistema social natural de esta generación. Los chistes sobre amigos imaginarios en Facebook se difunden habitualmente a través de Facebook, lo cual debe significar algo. Las opiniones, inquietudes, sueños y quejas de los milenaristas difícilmente podrán leerse en un papel impreso. El que quiera hablar con ellos debe hacerlo usando su lenguaje y en su territorio. Introduce tu nombre de usuario y contraseña para acceder al mundo milenarista.

Y tú, ¿eres milenarista? ¿Estás de acuerdo con esta definición o crees que es una etiqueta sin sentido?