Por favor, si ni siquiera tiene un nombre glamouroso. Paul Budnitz. Imposible de recordar. Y tiene la cabeza llena de ideas locas. Como esa tienda de bicicletas a medida hechas de titanio que costaban 2.000 euros y que, vaya, resultaron ser un gran éxito de ventas. Sus afortunados poseedores dicen que son increíblemente ligeras, rápidas y cómodas. O esa otra iniciativa un tanto? rara: juguetes diseñados por artistas callejeros y destinados a cautivar a adultos con gustos "diferentes". Conejos robot, Homer Simpsons de plata, conejos monstruito? Y el caso es que (¿cómo era su nombre?) se volvió a forrar.

Ahora, este norteamericano de 47 años, que ni siquiera vive en Sillicon Valley pero que tiene un innegable olfato para los negocios online, está decidido a unir a todos los desengañados, descontentos, desconfiados y rebotados de Facebook y ha construido una nueva rareza para ellos: Ello. Una red social sin publicidad, gratuita y que promete no comerciar con los datos de sus usuarios. Budnitz asegura que en su opinión Internet hoy día es algo así como un tablón de anuncios global lleno de trucos para obligarte a ver un montón de publicidad antes de permitirte encontrar lo que realmente andas buscando.

Como buen raro, él y sus amigos diseñaron Ello no con la idea de construir una alternativa a Facebook, sino como una red exclusiva y privada solamente para un grupo de amigos, menso de cien. Pero se dieron cuenta de que su aspecto minimalista, casi en blanco y negro, limpio y zen era precisamente lo que mucha gente andaba buscando. Consiguieron unos milloncejos de inversores privados y pusieron en marcha esta, insiste Budnitz, "verdadera red social". Porque recordemos, para él Facebook no es una red social, sino una plataforma publicitaria.

Para mantenerse, Ello cobrará cantidades también minimalistas, menos de un euro, para poder disfrutar de prestaciones añadidas. Cada usuario puede configurar "su" Ello para adaptarlo a sus gustos estéticos. Actualmente más de un millón de personas se han apuntado a este "anti Facebook" y el número de solicitudes, que ha llegado a superar las 50.000 por hora, ha desbordado al ?también mínimo- personal de esta empresa. Sorprendentemente, muchos de estos usuarios son personas que han tenido problemas con la red de Zuckerberg desde que éste impuso la obligatoriedad de usar nombres reales en todos los perfiles. "Nosotros", dice Budnitz, "sabemos que hay lugares o situaciones en las que puede ser hasta peligroso para alguien tener una identidad pública en internet; así que venid a Ello; os queremos".

Si el éxito se mide con números, está claro que Ello no es de momento un éxito parecido a Facebook. Pero quién sabe de lo que es capaz un tipo que cuando estudiaba en la universidad comenzó un negocio de exportación de ropa vintage a China. En una ocasión vendió un par de pantalones Levis con perneras de 6 metros de largo que fueron usados en un circo a un coleccionista. Se embolsó 35.000 dólares.