Es posible ahorrar en la compra diaria, ¿a qué precio?

Este es un tema que me interesa sobremanera. La cesta de la compra es el gasto diario (o semanal, pero primero lo razono como gasto diario) más importante en la economía doméstica. Es uno de los gastos básicos, digamos un gasto canónico en cada núcleo familiar, y es el gasto que más sentido común requiere, además de que es conveniente evitar la comodidad o la vagancia a la hora de llenar el carro.

Como siempre digo, no se trata de pagar poco, se trata de no pagar de más. Si un yogur nutricionalmente equivalente a otro cuesta un 5% más, entonces ese yogur es más caro. Esto es muy básico, pero ¿lo tenemos en cuenta? ¿Somos capaces de valorar cuánto dinero de más pagamos en la cesta anual de la compra, o bien cuánto podemos ahorrarnos sin renunciar a la calidad?

La OCU se suele encargar de hacer estudios para consumidores, comparando precios entre diferentes superficies y sacando estadísticas de gasto medio por consumidor y año. Es decir, se encargan de contarnos la realidad de las diferentes cestas de la compra posibles.

Lo que yo creo que deberíamos hacer cada uno, en cada casa, es hacer un mini estudio particular. Yo también defiendo ciegamente que la planificación es la mejor amiga del consumidor inteligente. Ahorrar puede significar varias cosas: solucionar la compra mensual en una sola salida (extremadamente difícil) o en dos, una por quincena (más al alcance), ser un «talibán de la lista de la compra» (lo que no esté en la lista no entra en el carro), y también estar al día de lo que nos ofrece cada producto y pensar que por ser una marca conocida no necesariamente es mejor.

Ahorrar no es comprometer calidad por ahorrarnos dinero. Ahorrar no es preferir alimentos procesados antes que alimentos que nosotros prepararemos / limpiaremos. Pero quizás perdamos, o no tengamos tiempo, en cuyo caso adquirir alimentos ya medio preparados (no digo cocinados o precocinados) nos da un rédito neutro.

Creo que se puede controlar y racionalizar el gasto en la cesta de la compra siempre que se tenga claro qué comprar. Planificar las comidas de la semana mediante un menú diario (variado, sano, que cambie semana a semana) no es una tarea imposible: requiere tiempo. Pero eso nos ayuda a mantener una compra ecuánime, controlada, y sobre todo dentro del presupuesto.

Foto | polycart

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