Si crees que todo está en Internet, al mismo tiempo estás afirmando que lo que no está en Internet no existe. Y esto es en gran medida cierto, al menos en lo que a marcas y nombres comerciales se refiere. Intenta pensar, si puedes, en algún producto, fabricante o marca de prestigio que no tenga su propia página web o que al menos esté presente en las redes sociales... Difícil, ¿verdad? Pues por eso, y por el dinero, es por lo que Gary Millin empezó hace 21 años a acumular nombres de dominios en su portafolio. Nombres como world.com, usa.com o email.com son suyos (y del grupo inversor que representa). ¿Hace falta decir que es rico?

Bajo el sonoro nombre de WorldAccelerator, su empresa de compraventa de nombres de dominios ha ido amasando un fondo de más de 1.000 nombres y palabras de altísimo valor conceptual o estratégico. Términos que son buscados a diario por millones de personas en todo el mundo, como "lawyer" (Abogado), "accountant" (contable), "Asia" o "revenue" (beneficio) son "suyas". Y después de conseguir una fortuna vendiendo hace años algunos dominios por cifras fabulosas, decidió que aún quería más. Llegó a pensar, incluso, que podría haber obtenido aún más beneficio si, en lugar de vender aquellos dominios, los hubiese alquilado. Y eso es lo que hace ahora.

Su historia empezó cuando, después de graduarse en la escuela de negocios de Harvard, se lanzó como tantos otros inversores visionarios en pos de Eldorado de las nuevas tecnologías. Su empresa mail.com llegó a valer más de 1.000 millones de dólares en el NASDAQ, la bolsa estadounidense de empresas tecnológicas. En sus ratos libres o durante las malas rachas -él asegura que las había-, se dedicaba a la compraventa de nombres en Internet con su socio Gerlad Gorman. Kosher.com, London.com y England.com les reportaron dos milloncejos de dólares, lo que no está nada mal para un hobby al que dedicaban solo parte de su tiempo, así que inevitablemente acabó dirigiendo su atención a este sector, pero con una diferencia: ya no vendería nunca más. Alquilaría.

Su estrategia consiste en, primero, ofrecer un atractivo nombre de dominio a inversores potenciales. Después, querrá saber lo que van a hacer cada uno de los potenciales compradores con "su tesoro", y solo entonces decidirá quién es el afortunado al que le permitirá desembolsar una fortuna. A partir de ahí empieza el verdadero negocio: la empresa de Millin trabajará conjuntamente con el comprador del dominio para desarrollar un producto o una marca. WorldAccelerator se implicará en este proceso hasta el punto de que lo habitual es que Millin adquiera una participación de este negocio en ciernes. Cuando la marca en cuestión esté establecida y ofrezca garantías de continuar con su éxito -solo entonces-, el comprador podrá adquirir completamente y para siempre el nombre. El dominio.

De esta manera, la empresa de Millin demuestra su compromiso con todo aquel interesado en comprarle alguno de sus apetitosos nombres, ya que no es solo un vendedor de dominios, sino un desarrollador integral de negocios en los que el nombre es solo el punto de partida. Según su punto de vista, estos nombres son "como tener una plaza de aparcamiento gigante en Madison Avenue que no se utiliza, pero está ahí". Sin embargo, no todas esas "plazas de aparcamiento" que oferta Millin han sido ocupadas por coches de lujo. Uno de sus nombres bandera, usa.com, no es más que un buscador bastante básico que alberga información wikipédica y datos de población de aquel país pero poco más. Siguiendo con la comparación del aparcamiento, es como tener aparcado un utilitario en la puerta del restaurante más exclusivo de Manhattan...

Puede ser que WorldAccelerator no dé abasto para tantos posibles negocios o puede ser que, simplemente, pelotazos como sex.com (13 millones de ddólares en 2010) o insurance.com (36 millones ese mismo año) compensen de sobra el resto de las inversiones. Por el momento, y desdeñando las mareantes ofertas de potenciales compradores de dominios como nombre.com o servicio.com, este "rey de los dominios" sigue acumulando palabras mágicas que nunca perderán su valor e importancia.