Puede que te suene a película de ciencia ficción, pero no estamos en 'Yo, Robot' ni en 'Transformers', seguimos en 2014 y sí, ya hay robots capaces de sustituir gran parte de nuestras tareas cotidianas e incluso mejorarlas.

Hace unos días Google presumía de haber hecho funcionar su primer coche sin necesidad de conductor. Se trata de un vehículo que no lleva ni pedales ni volante y que tiene un cierto parecido al coche de Steve Urkel. Evidentemente, el coche autónomo, en el que trabajan también otras compañías (no sólo Google) puede suponer grandes ahorros en la conducción e incluso aumentar la seguridad, pues todo va controlado mediante un ordenador y sensores que detectan el movimiento y reconocen el entorno para actuar en consecuencia.

¿Imagina mandar a su hijo al colegio en su propio coche? Será tan fácil como meter al niño en el vehículo y pedirle que siga determinada trayectoria. Evidentemente antes de los niños las ventajas vendrán cuando un invidente pueda tener su propio coche o cualquier otra persona con problemas de movilidad.

Como con todo, no sólo hay ventajas. Si vas en el coche y un factor externo produce un accidente, será el vehículo el que tenga que decidir qué hacer. ¿Qué hacen las aseguradoras en este caso? ¿Cubren al conductor o al ordenador del coche, es decir, a la máquina? Aunque se da por supuesto que una máquina falla menos que un humano, a un humano se le puede responsabilizar de un determinado altercado, pero a una máquina por el momento no.

Aunque contar en nuestras carreteras con coches autónomos inteligentes todavía se ve como algo lejano, en la actualidad ya existen robots que funcionan y facilitan decenas de tareas. Buen ejemplo de ello es la medicina. Justo la semana pasada el Hospital San Carlos comunicaba que había empezado a utilizar un robot en quimioterapia. Y es que el empleo de estas máquinas en las intervenciones quirúrgicas cada vez está más extendido, pues la precisión que adquiere el robot es enormemente mayor que la que puede tener un humano.

Que te opere un robot es, actualmente, algo complicado, pero sin darte cuenta en tu vida diaria dispones de máquinas inteligentes que te ayudan en tus labores. No hay que irse muy lejos. Si no, fíjate en los robots aspiradores, por ejemplo, que con sus sensores y memoria son capaces de limpiar el suelo de tu casa mientras ves la tele; o los robots de cocina, en los que depositas los ingredientes y ellos solos te hacen unas lentejas de aúpa.

Precisamente es en el mundo de la cocina en el que empiezan a verse nuevos robots, y no exactamente como los recipientes en forma de olla y con teclas que conocemos hasta ahora. Parece ser que las cadenas de comida rápida están experimentando con la introducción de robots cocineros entre sus fogones. Quizás sea un poco frío llegar a un restaurante y que te atienda un robot, pero no lo es tanto que sea él quien prepare la comida. De hecho, la Universidad de Oxford asegura que hay un 92% de probabilidad de que la preparación de comida rápida sea realizada por robots en siguientes décadas.

Deja de darle vueltas. Acabarás yendo a comer a un restaurante en el que tu hamburguesa estará elaborada por un primo hermano de Wall-e y te volverás a casa dando un paseo en tu Google car, sin pedales ni volante.