Estamos en agosto, el mes con el que llevábamos soñando medio año. ¡Al fin podemos desconectar! ¿O no?

Hace un par de semanas recibí las conclusiones de una encuesta que había hecho BQ, una empresa española que fabrica e-readers, tabletas y smartphones. La encuesta decía así: el 93,2% de los españoles no apaga el móvil en vacaciones; el 9% declara llevarlo encima pero no hacerle caso y sólo un 1,6% deja el teléfono en casa cuando está en sus días de descanso.

Mi primera reacción fue de alarma (¡pero cómo, así no se descansa!), para luego darme cuenta de que yo también formo parte de esa mayoría permanentemente conectada. En parte, aprovecho algunos tiempos muertos en vacaciones para comprobar los correos electrónicos, contestar a los más relevantes, preguntar a mis compañeros cómo están y leer las noticias relativas a mi profesión. "Háztelo mirar", me ha dicho un amigo, y posiblemente con razón.

Pero sobre todo, las vacaciones son ese periodo en que al fin puedes hacer todas esas cosas que, por falta de tiempo, no haces durante el resto del año. Por ejemplo, ese álbum digital de fotos que quieres regalar a tus padres por su aniversario; ese vídeo cachondo que enviarás a tus amigos por WhatsApp o crear esos GIF animados que ideaste aquel día esperando a que llegara el metro.

Las vacaciones son también el mejor momento del año para actualizar tus listas de Spotify, tratar de superarte a ti mismo en la app para corredores Runkeeper, escribir esas recomendaciones pendientes en Tripadvisor y Booking, improvisar el que será el mejor verano de tu vida gracias a Minube, Airbnb y Lastminute.com, y superar de una vez esa maldita pantalla 147 en el Candy Crush.

Puede que también quieras poner a la venta todos esos trastos que no usas en Wallapop, Pikeando, Segundamano.es y Milanuncios, y aprovechar la ocasión para hacerte con alguna que otra ganga.

No nos engañemos, el smartphone sirve para muchas cosas más que para recibir llamadas y correos del trabajo. Tiene (o la mayoría tienen) GPS, radio y juegos (duermo menos desde que me descargué el Apalabrados) y te sirve de guía de viajes, sin olvidar esos memes que llegan a través de WhatsApp y que tanto nos hacen reír.

Porque de lo que ni el estudio de BQ, ni ningún otro hablan, es de que no se trata de estar conectado o no, sino de a qué lo estés.