Llega la Navidad y con ella, todas las dificultades posibles para tener a tiempo todo lo necesario: regalos, comidas y cenas, postres, adornos... Todos llegamos a las fechas indicadas con prisas y con la sensación de que "podíamos haber planificado mejor", sobre todo las compras de regalos y alimentación. ¿Por qué nos lo preguntamos año tras año, pero nunca lo conseguimos planificar?

Lo mejor que podemos hacer es comprar con antelación y utilizar al máximo nuestro congelador. También nos sirve cocinar con antelación (no dejar para el Día de Nochebuena la preparación de toda la cena), y pedir la colaboración del resto de la familia para que todo sea más llevadero. En definitiva, optimizar nuestros recursos al alcance de la mano para que todo salga perfectamente.

Planificar las compras nunca fue tan fácil

Si nos paramos a pensar, no es tan complejo. Basta con tener presente qué menú vamos a preparar. Si es pescado, podemos comprarlo fresco unas semanas antes, a un precio razonable, y congelarlo perfectamente. Si son carnes, tres cuartos de lo mismo. El marisco se puede comprar fresco, cocer y congelar (y esto, aunque os parezca que puede desmerecer su sabor, no lo hace para nada. Comprobado 100%).

Cuando llega la hora de cocinar, simplemente descongelamos y servimos (en el caso del marisco, podemos descongelar en la nevera 24 horas antes), o descongelamos y cocinamos. Algunos platos pueden prepararse con antelación, el día anterior. Por ejemplo, carne en rollo, un asado... muchas veces basta con calentarlo al día siguiente y estará buenísimo. Y nos evitamos agobios.

Y por supuesto, pon a funcionar a los invitados: uno prepara los aperitivos, otro ayuda con el entrante, la mesa ya la podemos tener puesta con tiempo de sobra... y con la ayuda de todos tendremos menos agobios. Y una cena rica, rica, que podemos haber preparado con antelación, empezando por la compra. Así nos habremos ahorrado esas subidas de última hora.

Foto | chispita_666