Tim Hardford es un gran comunicador, es el autor de libros como 'El economista camuflado', del que ya hablamos en una entrada reciente sobre libros 'clásicos' recomendables. Aparte de sus libros, Tim mantiene un blog en el que analiza situaciones curiosas que vive en su día a día y que puede poner bajo su lupa de economista-detective.

En la reseña de hoy queremos analizar eso que él llama riesgos pequeños por los que pagamos fácilmente una suma de dinero que, relativamente hablando, puede ser realmente importante. A todos nos habrá pasado, estamos comprando un electrodoméstico y nos dicen amablemente que "por 40 euros más podemos disfrutar de una súper garantía de dos años más"; nos hacemos unas gafas y "por tan solo un euro más tenemos otro par".

Veamos, ¿por qué vamos a pagar esos 40 euros (o los que sean) adicionales por ampliar la garantía de la lavadora? Porque nos están diciendo que, concretamente, esa garantía incluye X piezas, de determinado coste. Nos están pintando claramente el gasto en el que podríamos incurrir si la pieza falla entre los dos y cuatro años de la compra.

Y esos 40 euros siempre son mucho menos dinero del que cuesta la reparación. Incluso puede ser más barato que la mano de obra del técnico que venga a reparar el electrodoméstico. Así, se entiende que "aflojemos" sin problema alguno esos 40 euros. Estamos "comprando" la tranquilidad de eliminar un potencial gasto importante que, por otro lado, es altamente improbable.

En el caso de las gafas, lo que estamos haciendo es pensar que, realmente, por 1 euro tendremos dos pares de gafas. Por un euro más, claro. La razón de aceptar es sencilla: tendremos dos pares de gafas, nos durarán más (ambos), si perdemos un par tendremos repuesto, e incluso podemos tener un par en casa y otro en el coche. Todo ventajas y nos "cargamos" el riesgo de perder las gafas por un sencillo y simple euro.

Estamos comprando la certeza de que en X años no tendremos problemas. Estamos comprando tranquilidad, pero lo cierto es que no hacemos otra cosa que relajarnos. Porque por muy improbable que sea un riesgo, si alguien nos dice "si dañas el coche [de alquiler] pagas el arreglo hasta los 700 euros, y el resto la empresa de alquiler", lo que está haciendo es concretar una amenaza. Y por muy improbable que sea, por una fracción diaria (unos 15 o 20 euros, habría que concretar, pero está en esa dimensión) la eliminamos completamente. Y respiramos tranquilos. Curioso, ¿verdad?

Vía | Tim Harford

Foto | Images_of_money