La costumbre de relacionar cosas aparentemente dispares es una buena forma de descubrir nuevas formas de gastar nuestro dinero con más tino. No nos vamos a meter en contra de los gimnasios, por supuesto, pero podemos decir que no siempre es necesario acudir a un centro deportivo para hacer algo de deporte. Y estamos hablando de deportes que se pueden practicar en casa o, mejor, al aire libre.

Hay quien dice que uno mismo es un gran gimnasio. Se puede hacer ejercicio sin invertir apenas en la ropa que necesitamos para salir a sudar. Y además están todos los beneficios derivados de practicar un poco de deporte, y que nos ayudan (indirectamente, pero yo creo que directamente) a optimizar nuestras fuerzas, nuestra concentración y capacidad y, a la larga, ahorrar bastante dinero gracias a nuestra salud fortalecida.

Hacer ejercicio antes de empezar a trabajar, por ejemplo, cuando nos levantamos, nos proporciona los siguientes beneficios: despertamos mejor, arrancamos motores más fácilmente, inyectamos energía a nuestro cuerpo, somos más positivos y, tras desayunar de forma consistente, estamos dispuestos a comernos el día porque lo hemos empezado con fuerza.

Los beneficios no paran ahí. Si trabajas sentado en una oficina o desde tu casa como freelance, ejercitarte conseguirá que tengas menos problemas por cansancio en la espalda o en el cuello. Eso puede hacer que estés más concentrado en el trabajo y que lo desempeñes mejor. No hay que explicar demasiado ese beneficio.

El ejercicio mejora nuestro humor en general. No nos enfadaremos tan fácilmente, resistiremos mejor los momentos de estrés, no nos desesperaremos en el atasco de vuelta a casa... Estaremos cansados al acabar el día, pero será un cansancio diferente. Además este hábito puede hacer que terminemos con otros muy perjudiciales como fumar, con las inmediatas recompensas de cara a nuestra salud y a nuestra economía.

En Sin vuelta de hoja | ¿Quieres cambiar algo en tu vida? Empieza a caminar una hora diaria

Fotos | Ed Yourdon, mikebaird