Las compras por Internet nos han facilitado la vida a todos, y además suponen acceso a multitud de productos de mercados físicamente lejanos, es decir, nos permite acceder a un mercado deslocalizado que, en un principio, solo ofrece ventajas. El caso es que, como todo, cuando tenemos al alcance de la mano todos los productos del mundo, podemos dejarnos llevar y que se nos vaya la mano en las compras por impulso.

Al fin y al cabo, la definición de compra por impulso puede ser aquella compra que realizamos porque el producto nos entra por los ojos, porque es muy fácil de comprar, porque nos dan enormes facilidades o porque nos dejamos vencer por la tentación de comprarlo. Nos dejamos manejar por nuestras emociones, nos dejamos llevar por la pasión del momento y, como no podría ser de otra forma, podemos llegar a arrepentirnos fácilmente. ¿Cómo evitamos caer en el error de comprar por impulso en Internet?

Elimina la opción Autocompletar para los datos de la tarjeta de crédito

Como en casi todos los casos online, el ejemplo de la vida "real" aplica, y perfectamente además. Si nosotros aconsejamos "romper" una tarjeta de crédito para evita usarla, lo que vamos a recomendar a la hora de comprar online es no tener nunca la información de la tarjeta de crédito de forma que pueda autocompletarse. Del mismo modo, ningún servicio online tendrá guardados esos datos, de forma que la realidad de "comprar a golpe de un solo click" la vamos a poner complicada.

Ralentizar el proceso de compra es el mejor correctivo, la mejor forma de pensar detenidamente cuánto necesitamos ese producto y, por tanto, si su compra vale la pena. Recordemos que el peor enemigo de las compras por impulso es pensar, reflexionar y hacer un balance serio de los pros y contras de adquirir un producto. Y es más, muchas veces nos preguntaremos si necesitamos ese producto y la respuesta será sencillamente: "No".

Utiliza tarjetas regalo para las compras con el móvil

Una forma muy razonable de limitar el presupuesto mensual de compras de aplicaciones para el smartphone, o de pequeños juegos, o cualquier compra "menor" de servicios es disponer de tarjetas regalo, tarjetas prepago para un servicio determinado (por ejemplo iTunes), de forma que una vez que hemos gastado el importe de la tarjeta, no tenemos más que esperar a disponer de una nueva tarjeta. Esto hace que no caigamos en la vorágine de comprar instantáneamente porque Google, iTunes o cualquier servicio tengan los datos de nuestra tarjeta de crédito y nos llegue con hacer un click para comprar lo que sea. Mano de santo para poder controlarse.

Márcate un tope en la cesta de la compra a partir del cual te lo piensas

Esto necesita de un gran autocontrol. Es decir, estamos hablando de que cuando en una cesta de la compra haya más de X dinero (70 euros, 100 euros) lo que haremos será parar, levantarnos, hacer cualquier otra cosa y, cuando regresemos al ordenador, que comprobemos si realmente queremos hacer esa compra. Se trata del principio simple de pensarse bien las cosas. No es ningún misterio, es verdad, pero sí que es complicado de conseguir si no se recurre al verdadero autocontrol.

Comprar por Internet es sencillísimo. ¿Alguna vez has cedido al impulso de comprar? ¿Cómo te has controlado, en caso contrario?