Es el momento de poner los puntos sobre las íes. Comprar bajo los efectos del alcohol puede tener efectos nefastos en nuestra cuenta corriente, y en esta cuesta de enero ya no digamos el efecto que puede tener sobre nuestros asustadizos bolsillos tras los excesos navideños.

Comprar bajo los efectos del alcohol provoca simplemente un exceso de confianza o, a la inversa, una inmunidad ante lo que en condiciones normales llamaríamos miedo a gastar demasiado. el caso es que es muy raro que alguien entre bebido en una tienda y cometa excesos, es algo que no solemos ver. Pero cuando se trata de comprar online desde la comodidad de nuestro hogar, o desde la inmediatez de nuestro móvil la cosa cambia.

Existen casos de personas que, no cegadas pero sí apaciguadas por los efectos de la bebida, se han embarcado en aventuras como un viaje en moto por Nueva Zelanda valorado en 10.000 dólares. ¿Es eso malo? No, malo no es, pero sí que es una cosa que nos puede salir torcida, sobre todo si para adquirirlo comprometemos nuestros ahorros o, aún peor, nos quedamos sin presupuesto doméstico.

En otros casos, lo que parece más preocupante es la tendencia a no fijarnos en la letra pequeña o en los gastos asociados a una compra, como le pasó a otra persona que compró gafas por 3 dólares en eBay pero no se fijó en los 17 dólares adicionales de gastos de envío. No es que 20 dólares sea un perjuicio muy fuerte a nuestra economía, pero sí que se trata de una mala compra por la cantidad de dinero extra que gastamos sobre el inicial que pensábamos invertir.

Así que, como conclusión, no nos dejemos llevar nunca por los impulsos, y si bebemos unas copichuelas mejor dejar el móvil a un lado, alejarnos de los sitios de compras online, y disfrutar tranquilamente de la velada antes de que nos arrepintamos por lo que hemos gastado.

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