A veces da igual de dónde provenga una noticia si su intención es crear un impacto. "Que la verdad no te estropee un buen titular", dicen que dijo el magnate norteamericano Randolph Hearst. "Además, quién diablos se va a leer el segundo párrafo", dice un personaje en la genial "Primera plana" de Willy Wilder.

Estos días muchos nos hemos sorprendido con un titular que decía algo así como que "Facebook perderá 800 millones de usuarios". ¡Vaya! Pero después, al leer el segundo párrafo y todos los demás, la sorpresa inicial fue sustituida por un montón de preguntas. Por ejemplo: ¿quién lo dice? Lo dice un informe escrito por dos investigadores de Princeton, una universidad conocida por su eterna rivalidad con Harvard. Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, estudió en Harvard. ¿Cómo llegan a su conclusión estos investigadores? Basándose en los patrones numéricos que siguen las enfermedades infecciosas. Es decir, que si comparamos el comportamiento del fenómeno Facebook con lo que ocurre cuando estalla una enfermedad altamente contagiosa, estaríamos a punto de entrar en una fase de retroceso muy acusada. ¿Cuándo ocurrirá el desalojo virtual de la mayor red social del mundo? Según predice este informe, entre el año que viene y los dos siguientes.

Lo cierto es que ya hemos vivido los auges, caídas y desapariciones de fenómenos como MySpace. En sus tiempos ?y no hace tanto de eso-, MySpace era la única razón por la que mucha gente se acercó a Internet. Hoy día es una reliquia que solo sirve para hacer chistes sobre frikis desactualizados. Así que desde este punto de vista, predecir el final de Facebook, de Whatsapp o del P2P es poco arriesgado, pues seguramente sea una cuestión de tiempo que ocurra, igual que es una cuestión de tiempo que se inventen baterías más duraderas para los smartphones o que vuelva a ser Navidad. Pero sigamos analizando el informe de marras.

El criterio en el que se basa la predicción es el número de veces que "Facebook" se ha buscado en Google. ¿Es que nadie se conecta a su cuenta Facebook escribiendo directamente en la barra del navegador o a través de un acceso directo o un bookmark de favoritos. Seguro que sí. Por otro lado, lo que ha llevado a estos investigadores de Princeton a escribir su artículo es un ligero descenso en el número de búsquedas cercano al 10%. Añadamos que el comportamiento de una red social en la que participan cientos de millones de personas tiene por fuerza un alto componente imprevisible y por tanto impredecible. Y en el caso de Facebook, como ya han señalado algunos analistas, se ha alcanzado una masa crítica tal ?o sea, un número de usuarios tan alto-, que fluctuaciones de un 10% no son demasiado significativas. Por no hablar de que, por mucho que nos empeñemos en pensar en Facebook como en una enorme red global, en realidad su fuerza está en que se compone de multitud de pequeñas redes con vínculos tan sólidos como las relaciones familiares o sentimentales. Es poco probable que alguien deje de seguir a sus hermanos en Facebook porque ya no está tan de moda, al menos hasta que aparezca algo equivalente al invento de Zuckerberg. Y por último, los acuerdos comerciales, las aplicaciones, juegos, etc., que han hecho de Facebook lo que es son también buenas razones para que sus usuarios sigan siéndolo.

¿Facebook desparecerá? Sí. Pero nadie sabe cuándo ni cómo. Y yo, por cierto, no tengo ni nunca he tenido una cuenta en Facebook.