¿Has oído hablar alguna vez del freemium? Si te gustan las aplicaciones y sueles engancharte a ellas, mejor ándate con ojo. Visto que la mayoría de usuarios, sobre todo de Android, no pagan ni un solo euro por descarga, lo más rentable es ofrecer apps a cero euros, aunque posteriormente hay que pagar por el uso de algunas de sus herramientas. Sí, eso es el freemium.

Como pagar no es plato de buen gusto, el modelo freemium está pensado para que se pueda mantener aunque sólo un muy pequeño porcentaje de usuarios paguen. De hecho, para que funcione, menos de un 10% de usuarios de pago tiene que soportar a más de un 90% de gratuitos.

Sin ir más lejos, una de las aplicaciones más descargadas, Candy Crush, utiliza este modelo. Según los datos de este año, de los 408 millones de jugadores, sólo un 4% realiza micropagos y con este pequeño porcentaje, este juego le otorga a la compañía el 78% de sus ingresos totales. Para captar usuarios que deseen hacer estos micropagos, Candy Crush otorga a los jugadores 5 vidas y una vez que se acaban hay dos opciones: pagar para conseguir otra vida o esperar unos 25 minutos por ella. El coste de cada vida son 0,89 euros, un precio que, de primeras puede parecer insignificante pero que sumado a otros pequeños gastos como comprar herramientas para pasar niveles más fácilmente, puede terminar suponiendo un monto importante.

Otra fórmula diferente de freemium es aquella que limita al usuario el espacio ofrecido. Buen ejemplo de ello es Dropbox. La conocida web de almacenamiento de archivos ofrece a sus usuarios hasta 2 Gb gratis, pero a partir de este tamaño, el usuario que quiera más megas deberá pagar. Al igual que como ocurre con Candy Crush, los pocos usuarios que pagan mensualmente su cuenta (9,99 euros por 100 GB) permiten que otros puedan tener un espacio limitado gratuito.

Muy conocido también es el sistema de Spotify. La compañía que ofrece música online optó hace poco por ofrecer más servicios gratuitos a sus usuarios, como la escucha ilimitada desde móviles y tabletas. El modelo de Spotify se basa en ofrecer a sus clientes un número concreto de canciones gratis o durante un tiempo limitado. Una vez superado, debe pagar. En el móvil o la tablet, donde no tiene esta restricción, lo que se limita es el número de canciones que puedes pasar sin escuchar y, evidentemente, la inserción de anuncios publicitarios sólo se puede eliminar pagando la cuota mensual.

El éxito de programas y aplicaciones como éstas es tal, que según datos publicados por Mashable a finales del año pasado, las aplicaciones freemium ingresan un 67% más que las de pago. De hecho, en algunas categorías como los juegos, un 90% de los ingresos llega a través de este tipo de aplicaciones.